Inglés en New York


Cuenta una periodista española conocida en medio mundo sus aventuras en la conquista del inglés. Te dejamos su relato:
En una ocasión me sacaron a la palestra con un tal Vicente, empleado de banca, que no sé por qué me tocaba siempre de pareja. Vicente, además de no ser un hacha para los idiomas, era un hombre tímido. El profesor, entusiasta, nos pidió que nos imagináramos que íbamos en una barca del Retiro un domingo por la mañana y que charláramos. Vicente y yo empezamos a remar con nuestros remos invisibles, pero como si fuéramos unos novios antiguos vigilados por una carabina, enmudecimos y pasamos un minuto interminable remando sin hablar. El profesor, atónito, nos recordó que el ejercicio no era exactamente mímico. En fin, después de muchos años remando, finalmente, aprendí a hablar, no estudiando, sino, permítanme la insoportable vulgaridad, en la universidad de la calle. Sí, el inglés abre puertas, o mejor dicho, hace que algunas no se te cierren. Los españoles estamos queriendo autoconvencernos de que en Nueva York se puede sobrevivir sin él pero yo, francamente, lo dudo. Es cierto que es fantástico para los turistas de habla hispana que en todos los restaurantes cuenten con un camarero latino al que recurrir, pero no saber entenderse en inglés es, en esta ciudad, como estar sordo de un oído y tener en el otro un tapón. Esa ha sido, hasta ayer mismo, mi (humilde) opinión. Pero como soy de la escuela marxista (la de Groucho), mis opiniones son cambiantes: “¡Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros!”. Ayer, decía, voy y me siento muy de mañana, como tengo por costumbre, con mi café, mi muffin y mi New York Times y leo, en portada, un reportaje dedicado, literalmente, a llevarme la contraria. En Estados Unidos, cuenta el periodista, hay 4.500.000 trabajadores que o no hablan inglés en absoluto o lo hablan muy mal, y entre esos ciudadanos cerca de 35.000 son propietarios de negocios prósperos. Chinos, coreanos, hispanos. Algunos venden productos culinarios destinados a su propia comunidad, otros abren negocios sin ningún acento identitario. Internet les ha ofrecido la posibilidad de hacer pedidos y contactar con clientes sin necesidad de pasar el apuro de hablar por teléfono. En algunos casos son incluso líderes de sus comunidades dado que crean puestos de trabajo para los recién llegados y les proporcionan un núcleo de ambiente familiar. Cuando los hijos de los empresarios crecen se convierten en el enlace perfecto de sus padres con el mundo anglosajón. Incluso si estos desconocedores del inglés caen enfermos cuentan con la ventaja de que los hospitales facilitan traductores en todas las lenguas para mediar entre médico y paciente. Pues bien, esto me ha llevado a replantearme mis teorías: en Nueva York, aun sabiendo inglés, siempre estás sordo de un oído. Al fin y al cabo, te pasas el día oyendo a hablar a los coreanos entre ellos o a los chinos o a los árabes. Te cobran en el supermercado, te hacen la manicura, te sirven la comida, te llevan en el taxi o te venden el periódico sin que te cruces con ellos más allá de dos frases. Con esto no quiero fomentar la burricie, que bastante extendida está, pero por qué no hacer un canto al viejo lenguaje de los gestos.
¡¡Vicente y yo, remando, remando, hubiéramos llegado lejos!!
Junio 29th, 2012 at 18:36
Y no solo en New York. Conocó a un trotamundos que viajó en auto-stop por Inglaterra hace unos años (cuando se podía) y me dijo que en un mes y medio que estuvo estuvo con gente dias enteros con la que no logró cruzar más allá de dos frases en inglés, lengua que el chico sabía bien. Y es que comunicar no es hablar.
Me ha gustado el post de esta semana
Junio 30th, 2012 at 4:25
Hoy en día, vivir en New York sin saber más de un par de palabras en inglés ya no representa un gran problema. Las tiendas de Broadway que atraen a los turistas muestran carteles donde informan que se habla español, y donde se buscan empleados que lo hablen.
Según previsiones de la Oficina del Censo de Estados Unidos, EEUU se convertirá en el país de habla hispana más grande del mundo en 2050. Uno de cada tres estadounidenses será hispano.
En Estados Unidos es fundamental hablar inglés para poder ser parte de esta sociedad. Hace años que la amiga de mi madre, Lolita, que trabajaba de modista para el Ballet Rey de Viana de A Coruña se dio cuenta de esto. Quiso el destino que en una gira a EEUU, entre bastidores, conociera a Paul que no sabía español al igual que ella tampoco sabía inglés. Pero después de “remar y remar” juntos en la misma dirección, llegaron a buen puerto. Con el tiempo él aprendió español, ella inglés y sus hijos son bilingües.
Agosto 1st, 2012 at 14:36
Yo creo que en las lenguas pasa como en el fútbol, hay distintos niveles, así de simple. Para ver un partido y criticar al árbitro no necesitas casi tener conocimiento alguno, lo mismo que para ir a Nueva York y comunicarte no es imprescindible hablar inglés. Pero si quieres entrenar a un equipo necesitas unos conocimientos base y ya si quieres dedicarte profecionalmente, no digamos. Pues en las lenguas lo mismo, pero eso es algo que decides tú. Lo que no podemos hacer es utilizar la excusa de que no es necesario para dejarlo de lado o darnos por vencidos. Sí señores, aprender un idioma requiere sacrificios y no es suficiente con ir a clase dos veces a la semana. Hay que adquirirlo y eso solo se hace cambiando nuestros hábitos y con esfuerzo. Un día no sale, pues a seguir intentándolo otro, otro y otro más. Poco a poco. Los idiomas, y no solamente el inglés, son importantes para abrirnos la mente a otras culturas. Y el enriquecimiento cultural es la base que necesitamos para crear un mundo más rico en el que nos entendamos sin tener que pelear.
Septiembre 13th, 2012 at 9:51
Está claro que NY cada dia salvo por temas de trabajo el inglés no es ya primordial.