Ni una para dos, ni todos para una


[Entrada que nos envían Carmen Castelao Cora, Ana Graña Murujosa, Verónica Hermida López, Lidia Lois Martínez, Susana López Silva, Manuel Radío Oubiña, estudiantes del Máster de Secundaria]
Políticos corruptos, desastres naturales, casos de violencia de género, la carencia de valores de nuestra sociedad o las consecuencias de la crisis económica son algunas de las noticias que, día tras día, invaden nuestros medios de comunicación. Y, entre todas ellas, pocas veces reparamos en aquellas que causan tanta -sino más- destrucción que las anteriores. En efecto, recientemente hemos descubierto una noticia acerca de una muerte, una muerte anunciada, natural y que tan solo despertará el interés de unos pocos especialistas: el ayapaneco, una de las 364 variedades lingüísticas que existen en México, cuenta únicamente con dos hablantes de avanzada edad que, por enemistad, no lo utilizan para comunicarse. En principio, se podría considerar que esta lengua tendría su existencia asegurada ya que contaba con un amplio número de hablantes, pero su presencia social se ha visto seriamente afectada debido a los cambios sociales impulsados por los movimientos migratorios, los cuales, a partir de mediados del siglo XX, propiciaron el éxodo del campo a la ciudad. Avanzando en la noticia, nos llama la atención la esperanza que los estudiosos han depositado en la conservación del ayapaneco de forma escrita “gracias a que dos lingüistas estadounidenses de la Universidad de Standford grabaron durante dos años a Manuel Segovia -uno de sus usuarios- pronunciando frente a un micrófono las miles de palabras que conocía”, una relación de palabras que, posteriormente, ha sido recopilada en un diccionario.
Pero, ¿hasta qué punto tiene sentido un inventario de este tipo ajeno al desarrollo discursivo de la lengua? ¿Qué efecto tiene una medida así cuando una lengua se queda sin una comunidad que se sienta identificada con ella? ¿Es acaso esta iniciativa una forma de conservar viva una lengua o una fosilización de la misma, como sucedió con el latín? Mucho nos tememos que esta hipotética solución no supondrá el salvavidas del ayapaneco, sino que como mucho se limitará a una mera prolongación de su agonía. Es más, ¿a qué grado de desatención política, social y cultural hemos llegado para que una simple enemistad tenga la última palabra sobre su futuro? Pues bien, según el arqueólogo Arnulfo Embriz, todo parece indicar -y así lo creemos nosotros también- que “la desaparición de algunas lenguas será irreversible en la medida de que su valor no alcance al imaginario colectivo”, entendido este proceso como un medio para evitar la extinción de otros cientos de lenguas minoritarias y minorizadas que no encuentran el respaldo social.
En el polo opuesto, se encuentran otras lenguas que gozan de un prestigio motivado, principalmente, por factores políticos y económicos como garantía de su utilización. Precisamente, son dichas lenguas las que cuentan con unas políticas a favor de su promoción, tal y como se deduce de las palabras que el pasado trece de marzo el ministro de educación, Ángel Gabilondo, pronunció con motivo de la puesta en marcha de un plan del multilingüismo: «Con esto no estoy haciendo ninguna descalificación del inglés, sino una acogida a otras lenguas dentro del sistema educativo», otras lenguas que, en ningún caso, nos hacen pensar en el bengalí, nahuatl o albanés, ni siquiera en aquellas que forman parte de nuestra realidad próxima como el gallego, el catalán o el euskera.
Por otro lado, no resulta menos polémica la justificación que el ministro aporta para la implantación de este Plan Integral de Idiomas y es que, a su modo de ver, un proyecto de este tipo «nos ofrece mayor posibilidad laboral y hace que la sociedad española sea más competitiva». Sin embargo, la gran demanda que hoy en día tienen las Escuelas Oficiales de Idiomas, los institutos de lenguas y las academias privadas, así como la significativa presencia de la enseñanza de idiomas en la educación institucional desde una temprana edad, nos revela que existe un gran interés por conocer otras lenguas, pero al mismo tiempo nos invita a reflexionar sobre la correlación existente entre el aprendizaje de esas lenguas extranjeras y las posibilidades de éxito laboral que suponen. En efecto, en el actual contexto de crisis económica mundial, nos encontramos con un amplio número de casos en los que el dominio de varios idiomas no garantiza una salida profesional.
En consecuencia, políticas tan ambiciosas, a la vez que tan desconsideradas con nuestra realidad social, en ningún caso se postularán como una vía de salvación para las lenguas que se encuentran en peligro de extinción. Además, los condicionantes socioeconómicos favorables que requiere la efectividad de estas medidas nos hacen pensar que este plan pasará a engrosar la lista de los intentos fallidos que sobre gestión lingüística se han sucedido en los últimos años.
Por estos motivos, consideramos que, tal vez, en el aprendizaje de otras lenguas se alcanzarían mejores resultados si se comenzase por el desarrollo de una competencia parcial en otras lenguas, de tal manera que su comprensión se interpretase como un primer paso hacia ese camino en el que “se acepta la diversidad lingüística y se hace compatible, con la ayuda de las lenguas de fuego, con el entendimiento mutuo”, en palabras de Moreno Cabrera (1). Solo de este modo se logrará concienciar a la sociedad acerca de lo necesaria que resulta la conservación de nuestra cultura y de nuestro patrimonio como un medio para evitar la pérdida, por ejemplo, de las otras 36 lenguas que en estos momentos están en riesgo de desaparición en México. Y es que, una vez más, el consenso social asegurará el éxito de las políticas lingüísticas emprendidas haciendo posible, en último término, la transformación del Babel actual en un Pentecostés en el que todas las lenguas cuenten como fuente de enriquecimiento.
Para ello, haciendo bueno el lema que popularizó A. Dumas en su obra capital, es preciso que “Ni una -lengua- para dos -ayapaneco-, ni todos para una -inglés, atendiendo a las palabras del ministro-”.
(1) Moreno Cabrera, Juan Carlos, De Babel a Pentecostés: manifiesto plurilingüista, Barcelona, Horsori, 2006: 55.
Abril 2nd, 2011 at 14:25
La verdad es que es una pena que desaparezcan lenguas todos los días, pero parece ser inevitable en un mundo cada vez más globalizado en el que las lenguas del mercado son las que triunfan y en el que las propias instituciones promueven estas lenguas en lugar de tratar de mantener vivas aquellas utilizadas por hablantes minoritarios. ¿No serán acaso minoritarios estos hablantes precisamente porque los gobiernos frenan el natural desarrollo de sus lenguas? Como comentan en la entrada de esta semana mis compañeras de Santiago, en el caso del ayapaneco, así como de muchas otras variedades lingüísticas de México, su extinción se debe a «los cambios sociales impulsados por los movimientos migratorios, los cuales, a partir de mediados del siglo XX, propiciaron el éxodo del campo a la ciudad.» Vemos que esta necesidad de buscar trabajo supone no sólo el cambio del campo por la ciudad sino también el abandono de la propia cultura para acoger una nueva, la que el mercado impone. Pero debemos preguntarnos: ¿por qué dejar atrás las propias costumbres, las lenguas, etc. y no importarlas a la ciudad? Este es el problema de las minorías, que siempre tienen que abrazar nuevas culturas, ya que las mayorías no van a comprender, ni compartir y, a menudo, ni aceptar las suyas.
Por otro lado, pienso que un inventario con el ayapaneco tiene mucho sentido, y éste no es el de intentar mantener viva la lengua, sino el de conservar un resquicio de una cultura que tal vez se esté apagando. Pienso que todo documento que sirva para poder estudiar la historia de un pueblo debe conservarse, más allá de su utilidad inmediata.
Abril 3rd, 2011 at 15:09
Me gustaría (intentar) responder a la pregunta retórica que formuláis: “Pero, ¿hasta qué punto tiene sentido un inventario de este tipo ajeno al desarrollo discursivo de la lengua?”. En mi opinión, tiene mucho sentido. Las personas que se han preocupado por elaborar esos inventarios no tienen el poder ni la visibilidad suficientes para detener los procesos de sustitución lingüísticas, pero su trabajo servirá de gran ayuda a la lingüística. Aunque no sigan vivas esas lenguas, podremos recordarlas por haber contribuido a comprender mejor los misterios del lenguaje humano.
Abril 3rd, 2011 at 15:51
Na miña opinión, calquera lingua pode sobrevivir se hai unha vontade sincera por querer preservala. Os xudeus foron quen de resucitar o hebreo, polo que queda constancia de que é posible. Pero, para isto, a xente e as administracións teñen que estar de acordo, polo que é necesario un forte sentimento identitario (neste caso, o de pertenza á comunidade xudía).
Carmen Junyent xa o dixera na conferencia á que foramos: a nosa lingua é un símbolo identitario. Murguía e Castelao tamén afirmaban que era o idioma o que nos facía galegos. Deste xeito, para acabar cunha lingua, antes hai que minar a autoestima do pobo que a fala, facerlle crer que a súa lingua e a súa identidade son un estorbo para eles. Un pobo só abandona a súa lingua e adopta outra por imposición político-económica e/ou militar.
Penso igual ca Edel: un dicionario de ayapaneco sempre será útil, cando menos, para conservar o fósil. Os que non teñen o poder de reverter o proceso prefiren mellor un fósil ca nada. E, nunca se sabe, quizais algún día o fósil retorne á vida.
Abril 3rd, 2011 at 20:15
Hola a tod@s:
La entrada de esta semana resulta de lo más interesante teniendo en cuenta que, desgraciadamente, la desaparición de lenguas minoritarias está a la orden del día, siendo casi inevitable en la mayoría de los casos debido a una falta considerable de apoyo institucional a nivel político y económico y como respuesta a la actual globalización que amenaza con homogeneizarlo todo, con todo lo que ello acarrea, anulando la pluralidad y la diversidad tan naturales como la vida misma que nos han caracterizado por siempre y necesarias al mismo tiempo para la existencia de la armonía.
Lo peor de todo es que la muerte de una lengua guarda un significado sumamente profundo en lo que respecta a las consecuencias que conlleva. Me refiero a que con su desaparición no deja de existir solamente un sistema lingüístico concreto, sino toda la vida que rebullía entorno a ese código, toda la vida que se retroalimentaba del mismo, como si de un ecosistema natural se tratase: desaparece una cultura entera, su existencia a lo largo de los años y la experiencia de todo un pueblo transmitida de generación en generación en esa lengua, dotándola de significado, de fuerza, de vida en sí… De igual manera, desaparece un modo de entender las cosas y todo su sentido, pues la lengua es el prisma a través del que se mira el mundo, a través del cual se accede a él, la puerta a una realidad específica y única. Por todo ello, la pérdida es mucho mayor de lo que en un principio puede parecer y de lo que muchos son capaces de apreciar.
Por otro lado, en cuanto a la creación de un diccionario de la lengua cuya desaparición es inminente, estoy de acuerdo con la mayoría de mis compañeros en que sin duda supone una medida positiva, ya que peor es nada. Aunque no sea en absoluto suficiente, ante su muerte es lo mínimo que se puede hacer: recoger su léxico, guardarlo para la posteridad con la esperanza de que en un futuro, quién sabe, quizás sea reclamada y pueda resucitarse o, sino, en el peor de los casos, tan siquiera no se sumirá en el completo olvido y ese diccionario será la prueba de que esa lengua existió un día, de que contó en su momento con su grupo de hablantes, de que le daba sentido a la existencia de una sociedad, de que, en fin, estuvo viva.
Abril 3rd, 2011 at 22:49
Por suposto que é mellor ca nada o feito de ter un inventario, pero, e malia que nunca me gustou demasiado a relación entre a lingüística e o ecosistema, non deixa de ser desagradable ver a animais disecados nun museo que deixaron de existir pola nosa culpa. Por iso, primeiro darlles a noraboa ao meu compañeiro e compañeiras polo post, e en segundo lugar especialmente polo contido, porque é un gran de area que aportamos como lingüistas para que estas cousas se eviten nunha sociedade dirixida por intereses mercantís que parece que ás veces tende máis ao destrucionismo para favorecer a elite ca á axuda e á solidaridade da humanidade en común.
Abril 4th, 2011 at 18:05
Las lenguas son seres vivos que habitan en la mente de sus usuarios. Seres vivos que inexorablemente van perdiendo vitalidad y mueren. Su muerte, por tanto, no nos debe sorprender y debemos asumirla como una fase más de su ciclo vital, como algo natural y predecible. No obstante, todos nosotros somos conscientes de que en la actualidad el avance imparable del inglés ha provocado, provoca y provocará la muerte prematura de miles de sistemas lingüísticos por una simple cuestión de prestigio y poder social. Como todos los demás engranajes de las sociedades industrializadas, las lenguas y variedades lingüísticas se hallan sometidas a la presión del inglés, símbolo del capitalismo y de la consiguiente y dañina globalización. No queremos vivir en un mundo gris, monótono y uniforme, por lo que debemos luchar con todas nuestras fuerzas contra el poder de la cultura de la Coca-Cola para evitar la progresiva muerte de la idiosincrasia cultural de los diferentes pueblos del mundo. Esta lucha la debemos comenzar sintiéndonos orgullosos de poseer una lengua minoritaria en nuestro rico y valioso acervo cultural galaico. Un orgullo que se deberá traducir en un aumento del prestigio y uso social del gallego, lo que, sin lugar a dudas, evitará su muerte prematura y lo llenará de vitalidad. En este sentido, los gobiernos del mundo deben materializar una política lingüística que favorezca que cada ciudadano se sienta orgulloso de su lengua materna para evitar que el vigor del inglés se traduzca sistemáticamente en la desaparición de lenguas como el ayapaneco.
Abril 5th, 2011 at 1:08
Também o ladino ou sefardí está dando as últimas bocanadas. Fica vivo entre a populaçom mais idosa, mas os novos já só conhecem algumhas cançons populares. Nas cidades galegas, entre a mocidade, o galego-português é igualmente cada vez mais umha rara avis e a situaçom longe de reverter-se agrava-se. O darwinismo social tam em voga nos últimos quarenta anos tem nas línguas um fator mais na estratégia de calar qualquer voz desidente e de exterminar toda diferença. As línguas antes que para comunicar-se servem para fazermo-nos umha visom própria do mundo e do entorno que nos rodeia, tenhem umha inequívoca funçom simbólica e referencial.
Talvez por isso os dous últimos falantes de aiapaneco nom se falem. Para que. O seu mundo, a sua cultura, há tempo que foi destruída. Como a de muitos povos nativos em América. Outros resistem, como em Chiapas o EZLN, ou em Bolívia nas guerras do gás e da auga - o novo petróleo do século XXI-. Os filólogos, cúmplices do extermínio em demasiadas ocasions, registam como os historiadores a história desde a ótica dos vencedores. Classificam os povos bárbaros submetidos, recolhem as palavras numha gravadora e ficam com a consciência descansada. “Nom há alternativa” pensaram. Pouco ou nada saberemos da história dessas palavras e dos milheiros de pessoas que matárom, amárom, nascêrom e morrêrom nessa comunidade.
Precisamente a história das palavras, que o é das sociedades, é sempre umha grande esquecida. Usam “vulgarismos”, “falam mal”… Nos registos cultos esquece-se muitas vezes a sá permeabilidade das linguas e a sua mútua influência… a solidariedade dos povos através da linguagem. Como máfia, que nos veu do árabe através do siciliano; tsunami (”vento divinho”) do japonês; assassino do persa; ioga do sánscrito, taxi do grego através do alemám, hotel do latim por meio do francês; revólver do maxim de Samuel Colt ou diesel do engenheiro alemám Rudolf Diesel…
Também podemos falar umha mesma língua e nom entendermo-nos como o caso referido polas companheiras. Ao cabo, a linguagem é umha ferramente tam poderosa que consegue criar tantas cosmovisons e tantos significados como pessoas há no mundo. Também isto está ameaçado.
“Enorme quantidade de conhecimentos acumulárom-se no curso da história, transmitidos de geraçom para geraçom. Disto resulta que hoje em dia, a maior parte dos nossos conhecimentos descansa sobre a linguagem e nom sobre a experiência de vida. (…) Os propagandistas ao dominar a linguagem, podem controlar o pensamento (…). É o que George Orwell ilustrou no seu livro 1984 no país ‘Oceania’, os dirigentes do Partido impunheram umha nova linguagem, a Novalíngua. Cada ano reducia-se o número de palavras com o galho de encerrar o pensamento dentro de limites estreitos; e criárom umha quantidade de expressons que significavam exatamente o contrário da realidade que designam. Assim o ministério da Paz ocupa-se da guerra, o ministério da Verdade ocupa-se das recreaçons, da informaçom, da educaçom e das belas artes. O ministério do Amor vela polo respeito da lei e da ordem. O ministério da Abundáncia é responsável dos assuntos económicos, por nom dizer da escasseza”.
Nom som poucos os autores que calculam que no final do presente século terám desaparecido praticamente 90% das línguas do mundo - ou mais- o que significaria a maior extinçom de línguas num curtíssimo período de tempo. Podemos ligar isto com os ataques à biodiversidade. Lá onde esta é mais rica e está ameaçada existem mais línguas e maior diversidade cultural e de grupos humanos. Um único mercado para umha sociedade da quinta parte onde as outras quatro partes sejam escravas.
“Os ricos som globais e os pobres som locais (…). Nom é difícil imaginar-se prósperas comunidades do futuro protegidas por torres de vigiláncia, reflectores e ametralhadoras, enquanto os pobres escarvam as terras desoladas do exterior na procura de comida. Por enquanto, dum modo um pouco mais alentador, o movimento anticapitalista está tentando de esboçar novas relaçons entre globalidade e localidade, diversidade e solidariedade”.
A boa notícia é que a humanidade ainda tem capacidade para a indignaçom e a revolta. Até o 2100 pode que seja possível reverter a situaçom e instaurar umha ordem social, económica e política mais justa para o conjunto da humanidade… sempre e quando nos respeitem os “fukushimas” de todos os dias dum modo de produçom capitalista que medra sobre o lombo de milhons e milhons de vítimas no mais grande genocídio que conheceu a história da humanidade.
[Citas tomadas de aqui: http://revoltairmandinha.blogspot.com/2011/04/o-darwinismo-social-militarizado.html].
Abril 5th, 2011 at 13:09
A salvación dunha lingua que está a piques de afogar depende en maior medida da actitude da comunidade no seu conxunto, do índice de adquisición da lingua por parte dos nenos e do nivel de impacto doutras linguas, que no caso das occidentais (“linguas da civilización”) con intereses económicos en determinadas zonas do mundo supoñen a maior ameaza. Grazas á defensa dos cidadáns, poderán forxar un xuízo propio sobre o perigo que corren as súas propias linguas. A escola pode actuar ás veces como arma de destrucción masiva de cara as linguas e polo tanto respondendo a ese dirixismo cultural elimina ó seu antoxo a vida doutras culturas, tentando difundir unha idea homoxénea do mundo. Ao igual que isto, os movementos migratorios tamén atentaron en gran medida ao abandono das nosas raíces, coma ben se subliña na entrada. O mundo occidental debería rachar coa idea de que todo o mundo fala inglés posto que só nos estariamos arriscando a deixar en evidencia a nosa ignorancia no tema. Ao revés do que pensamos, a maioría dos pobos do mundo son multilingües.
Unha vez máis, volverei a recordar aquí a idea (aforismo de Max Weinreich) de lingua como un dialecto cun exército que o defenda. Isto quere decir que normalmente no mundo occidental pasamos a considerar os dialectos linguas cando os seus falantes posúen o suficiente prestixio para garantir a súa unidade, facéndonos coñecer os seus signos de grupo e identidade.
Como podemos ver no caso concreto do ayapaneco, a maioría das veces as linguas son obxecto de asasinato, desaparecendo como consecuencia non só do terrible impacto que o imperialismo occidental está ocasionando, senón tamén da desaparición dun pobo que buscou unha vida “mellor” noutro lugar, o que lles levou a rebaixar a estima social da súa identidade e linguas de nacemento a favor do crime que ten como nome o esquecemento. Nisto, moitas veces a escola e incluso os medios de comunicación están continuamente atentando contra a diversidade lingüística e garantindo só o prestixio dunhas poucas. Desta maneira, as linguas deixarían de actuar como elementos de comunicación para simplemente ser mecanismos de riqueza nun mundo “pobre” lingüísticamente e dominado pola inxusta globalización. Pola contra, debido a esta situación pouco esperanzadora das linguas, naceu unha disciplina coñecida como: a Ecolingüística, encargada de defender os dereitos da linguo-diversidade e baseada nos principios de lingua coma un dispositivo de democracia e liberdade. Deste modo, o interés e esforzo duns poucos (como por exemplo os defensores da conservación do ayapaneco) dannos a grata oportunidade de poder coñecer a súa existencia, facendo un pouco máis feble a cadea que intenta lapidar o noso acervo cultural, lingüístico e vital. Sen embargo, dacordo coa substancia da entrada, penso que este rexurdimento só podería ser factible se se promovese unha ensinanza baseada na comprensión doutras linguas, sendo o camiño intercultural un pasiño máis para encher de esperanza a unha sociedade perdida, de xeito que os que emigren non deixen de transmitir os seus latexos lingüísticos e culturais, aceptando a diversidade lingüística coma unha cadea de unión máis ca unha perpetua desintegración de identidades. Esta estructura precisa un esqueleto social, é dicir, de falantes que a internalicen e a empreguen na súa vida cotiá con outros individuos, na casa e fóra dela. É por iso que os principios e motivacións externas e a influencia déstes provoca o pasamento das linguas en moitas ocasións, polo que debemos deter estas inxustizas, coma o coñecido como “racismo lingüístico” ou “colonización”. Así mesmo, a ecolinguística actúa para deter a “tala” inxusta das nosas raíces, costumes e culturas que están recollidas nas diferentes linguas do mundo e que deberían gozar das mesmas posicións de prestixio.
Tamén se recolle neste caso a importancia de acoller unha actitude activa (e non pasiva) da lingüística, desempeñando un rol máis responsable, coidando a difusión dos diferentes mitos asociados á linguaxe. Se tomamos unha actitude comprometida coa realidade socio-lingüística, deberiamos atender á linguaxe humana así coma a tóda-las súas principais manifestacións: as linguas e a gramática de cada unha delas. Para mín ese diccionario cobra sentido se axuda realmente a revitalizar a lingua, gañando falantes capaz de interactuar por medio da mesma. Iso sería un trunfo non doado pero posible que axudase a retrasar e quizais a deter de momento a súa desaparición.
O falecemento das linguas conleva á perda dun material empírico esencial para a lingüística coma tamén a perda doutras disciplinas como: a psicoloxía, a antropoloxía, a socioloxía…ademais de decapitar ás nosas experiencias, crenzas, estudos, coñecementos…
O perigo e maior responsabilidade recae nos cidadáns máis novos, posto que moitos están dispostos a renunciar ás súas linguas por ascender na escala social, cegados moitas veces polas enganosas técnicas de trunfo do “capitalismo”. Este espello amósanos o reflexo da cruda realidade, vendo moi preto por desgraza o fin de moitas das nosas linguas. Deberiamos, como axentes sociais que somos rebelarnos ante tal crime, xa que somos os únicos que podemos deter estos cambios e, debemos facelo antes de que sexa demasiado tarde.
A este respecto, cómpre destacar o papel da Delaración Universal de Dereitos Lingüísticos asinada en Barcelona en 1996, a cal pretende “propiciar un marco de organización política da diversidade lingüística baseada no respecto, a convivencia e o beneficio recíprocos”. Como podemos ver, isto esixe un cambio de actitudes non só dos lingüistas senón tamén da sociedade en xeral, supoñendo un compromiso xeral na que se vexan implicadas moitas áreas da sociedade e do coñecemento.
No noso caso, observamos con tristeza a posición do galego, que está incluido dende o ano 2002 no libro da UNESCO coma unha lingua en perigo de extinción, posto que non está sendo efectivamente transmitido á seguinte xeración. Para gañar esta batalla, debemos abandonar os nosos prexuízos, ideas equivocadas, deixando de ser sumisos dunha vez por todas, estar unidos nesta loita de supervivencia que implica non só un compromiso social senón tamén persoal.
Como conclusión, deberiamos facer un uso correcto da escola, sendo unha ferramenta tolerante aberta a un mundo multilingüe e polo tanto á diversidade biolóxica, lingüística, cultural…que é a que realmente xera riqueza e a única capaz de abrirnos as portas a un mundo cosmopolita, cheo de posibilidades para nós e para as vindeiras xeracións, contaxiando o noso orgullo como seres plurais alá por onde vaiamos. A multiplicidade das linguas pode botarlle unha man á recuperación da multiplicidade dos discursos e de diferentes estilos de vida. Neste último punto, non podería esquecerme dunhas liñas de Moure (2003) que sintetizan esta realidade pola que debemos loitar e non nos podemos render: “E Babel pode ser, máis ca un castigo bíblico, unha bendición que hoxe nos fai rebeldes fronte a uniformidade.” (Moure, T. (2003): “A batalla das linguas no mundo actual. Multilingüísmo e antiglobalización”, en “O desafío da diversidade lingüística”. Grial- Revista Galega de Cultura nº160, tomo XLI, pp.19-29, Santiago de Compostela, 2003).
Abril 5th, 2011 at 17:35
El futuro parece ser una especie de unificación lingüística con infinitas y diversas variedades dialectales, un futuro totalmente globalizado donde la diferencia no tiene lugar. Un mundo casi robótico, de personas hechas a semejanza de un clon políticamente correcto y servil. La pérdida de nuestra lengua conlleva la pérdida de nuestra identidad, de nuestra cultura, de nuestra historia, de nuestro pasado, es decir, de lo que somos. Estos dos ancianos se quedarán en el olvido junto con su lengua. Un diccionario es la mínima expresión de una lengua, es su fosilización, como muy bien se ha dicho, porque una lengua es un ser vivo, que nace, crece, a veces, se reproduce y, en situación crítica, muere. Buscar una solución es difícil y en este caso los recursos económicos hubiesen jugado un papel decisivo. Los habitantes de Ayapan emigraron buscando un futuro mejor y en el cual tendrán que integrarse en un lugar destino que implicará el aprendizaje de probablemente alguna lengua global relegando su idioma natal a un segundo plano (casi) inexistente. El tiempo y el progreso son dos factores que actualmente están jugando en contra de la diversidad lingüística. En una situación similar, aunque menos grave que el ayapaneco (por ahora), encontramos al menos a treinta seis variedades más de lenguas indígenas que si no logran reforzar sus raíces durante los próximos años podrían seguir el camino del mismo ayapaneco. ¿Cuál es la solución? Hay que concienciar a la población de su derecho a hablar su lengua y a luchar por su conservación.
Abril 5th, 2011 at 19:22
En primer lugar, quiero felicitar a mis compañeros por su entrada tan interesante ya que tratan un tema que, por desgracia, tiene una amplia presencia en este mundo globalizado en el que vivimos.
En mi opinión, para mejorar la situación de esas lenguas minoritarias y minorizadas, es necesario que se produzcan algunos cambios. Para empezar, creo que es imprescindible que la sociedad cambie su actitud hacia las lenguas, dejen de pensar que solo es importante su propia lengua o las lenguas “dominantes” y que dejen de decir aquello de:”X lengua no vale para nada” o “Más allá de Ponferrada, el gallego no sirve para nada”. La sociedad debe valorar a todas las lenguas por igual porque todas son importantes. Asímismo, el gobierno, las instituciones y administraciones públicas deben llevar a cabo medidas y actuaciones que fomenten el plurilíngüismo y la diversidad lingüistica como algo positivo ya que las lenguas son un símbolo de identidad y de cultura de una persona, de una sociedad, de un pueblo, de un país, etc. Los centros educativos también pueden y deben atender a la diversidad lingüistica mediante su PLC, prestando atención a más lenguas a parte de las “dominantes”, teniendo en cuenta todas las lenguas presentes en ellos y llevando a cabo acciones que muestren lenguas minoritarias (exposiciones de murales creados por los niños, charlas, …) para que los niños se den cuenta del valor que tienen todas las lenguas. Creo que esto también ayudaría a cambiar la acitud de la sociedad. En cuanto al inventario, creo que es algo positivo ya que sirve para que se conserven muestras de la lengua y para darla a conocer y así hacer que la gente que quiera pueda interesarse por ella.
Abril 6th, 2011 at 15:58
Lo que se nos cuenta sobre el ayapaneco es, lamentablemente, una situación que no nos es desconocida del todo. Prácticamente existen más lenguas en el camino de la desaparición que en el de “la vida” pero seguramente las personalidades influyentes del mundo no lo consideran un hecho de vital importancia. La crisis económica está influyendo en todos los ámbitos de la sociedad por lo que es “mucho más útil” invertir esfuerzos y fondos en difundir la necesidad de dominar las lenguas que se requieren en el mundo laboral y, por lo tanto, lenguas como esas 36 a punto de desaparecer no tienen cabida en las medidas lingüísticas del momento.
Aún así, se llevan a cabo medidas de conservación que sí deben tenerse en consideración y, para no adoptar una actitud pesimista frente a todo esto, considero que debemos tener esperanza en que algún día esas medidas lingüísticas sí ofrecerán resultados positivos. Una de las razones básicas es porque la cultura reside en la diversidad y cuantas menos lenguas existan, menos riqueza cultural habitará el mundo.
Abril 6th, 2011 at 17:36
Es alarmante que exista un número tan elevado de lenguas en peligro de extinción y que junto con esas lenguas, se perderán esas culturas y las formas de ver el mundo que llevan asociadas. Pero por otro lado, se entiende que en un mundo globalizado como el de hoy en día y atravesando una crisis como en la que estamos, mucha gente elija estudiar lenguas que supuestamente le garanticen o faciliten un puesto de trabajo que una lengua minoritaria con la que quizá no se sienta identificado como el Istriot(Croacia). Quizá con el tiempo y en tiempos más prósperos las políticas de protección lingüística cambien.
Hay también que concienciar a la gente de que las lenguas no sólo tenemos que clasificarlas como útiles o inútiles y que hay muchas consecuencias que siguen a la pérdida de una lengua. Además,para los hablantes el tener que agarrarse y subirse al caballo de una lengua que no es la suya propia tiene efectos nefastos, ya que están perdiendo su identidad y están comunicandose e interaccionando en una lengua que habla con otra visión del mundo.
Como muy bien dice C.C. a menos lenguas, menos diversidad cultural! Confiemos en que la situación cambie y se le empiece a dar a todas las lenguas su lugar, que todas lo tienen!
Abril 6th, 2011 at 19:58
Que as linguas están a morrer é un feito innegable pero non deixa de sorprenderme a entrada desta semana, en tanto que o derradeiro soplo dunha lingua estea nas mans dunha liorta entre dous veciños… A verdade é que non me apetece nada poñerme a facer apoloxía da recuperación das linguas minoritarias porque xa me cansa un pouco (certo é que non debe cansar nunca) estar todos os días batallando polo mesmo, xa que non fai falla ir a México que aquí tamén hai moito que roer. Porén prefiro facer referencia a unha lingua indíxena da Amazonia, falada por 200 individuos que conforman a tribo dos pirahâs. E diredes: por que fala agora disto? pois ben, porque esta lingua estivo a ser estudada por Daniel Everett, quen conviviu durante anos con estes individuos e puido desbotar a teoría chomskiana da “recursividade” ( todas as linguas son capaces de construir oracións subordinadas) pois os falantes destra tribo non utilizan tempos verbais, cores, nin números e non saben, segundo Everett, crear oracións subordinadas. Amais desta peculiaridade é significativo que sexan monolingües, pois teñen contacto con colonizadores e tribos Tupí-Guaraní. É aquí unha mostra da fortaleza dunha comunidade que non se deixa pisar por ninguén e non é por falta de intentos, pois durante oito meses os “estranxeiros” intentaron ensinarlles a contar até dez co gallo dos intercambios comerciais (xa que non coñecen os números nin nada relacionado coa contabilidade “todo”, “suficiente”…) e eles desbotaron a idea cando chegaron até tres. Os argumentos que daban eran que eles eran “cabezas rectas” e os foráneos “cabezas torcidas”.
Igual xa coñeciades a historia, outros non estaredes de acordo con Daniel Everett… pero a min pareceume moi interesante, sobretodo porque non se deixaron asoballar por ninguén e manteñen a súa lingua viva.
Déixovos aquí o link de onde tirei o artigo. É a páxina dunha asociación española que defende os dereitos das linguas minoritarias (Promotora Española de Lingüística) e a verdade é que ten algúns artigos bastante interesantes que podedes ollar como filólogos curiosos.
http://www.proel.org/index.php?pagina=articulos/piraha
Abril 6th, 2011 at 20:41
A desaparición e morte das linguas é algo que está ocorrendo, por desgraza, máis do que moita xente pensa. O certo é que descoñecía o caso do ayapaneco pero, a morte dunha lingua é algo que, desafortunadamente, non me resulta estraño, é algo que acontece case a diario. Os poderes públicos en lugar de levar a cabo políticas efectivas para frear esta situación, só toman medidas que non fan máis que agravala. Así, en moitas ocasións a morte das linguas non é natural, senón que son asasinadas brutalmente pola imposición doutras linguas que teñen maior prestixio no mercado e polo tanto son máis rendibles. As linguas minoritarias acabarán desaparecendo todas porque os seus propios falantes preferirán ter competencia noutras linguas con máis poder e nas que senten que teñen máis posibilidades de triunfar. O que máis pena me causa é que os gobernos son os máis interesados e os que poñen máis énfase en que esta situación se produza. Non lles interesa conservar as linguas minoritarias porque non é rendible; é moito máis cómodo e fácil que todos empreguemos unha mesma lingua e esta lingua, evidentemente, ten que ser unha con prestixio.
Non quero dicir con isto que a xente deixe de estudar e aprender linguas coma o inglés ou como o español. Simplemente digo que estas linguas non deben matar a aqueloutras que non teñen nin tantos falantes nin tanto prestixio. De nada serve falar de plurilingüismo cando este implica que todos temos que coñecer aquelas catro ou cinco linguas europeas o mellor posible en detrimento de todas as linguas minoritarias. A noción de plurilingüismo debe ir máis aló e favorecer actitudes positivas cara todas as linguas porque todas contan.
Abril 7th, 2011 at 13:02
Esta é a realidade:hai linguas que están agonizando día a día. Non se sabe con exactitude cantas linguas hai no mundo, pero para non errar direi que hai máis de seis mil. Pois ben, o galego está entre as linguas que teñen máis falantes (e xa sabemos cal é a situación). A realidade da gran maioría das linguas é de perigo inminente, é dicir, que mañá pode non quedar xa ningún falante que as empregue. Paréceme moi ben que se fagan recopilacións de vocabulario, regras gramaticais…pero unha vez que unha lingua deixa de falarse deixa de ser lingua. De feito chámanse linguas porque precisamos dese órgano para poder falalas. Para o único que serven os inventarios de vocablos, como no caso do ayapaneco, é para recordarnos que houbo unha lingua que durante un tempo tivo falantes pero que xa non existe como lingua, por moito que estean escritas as súas normas.
Todo ser vivo morre, é algo que nos ensinaron na clase de ciencias. No caso das linguas poden pasar dúas cousas: que se transformen ou que desaparezan (esto último é o que denominamos como a súa morte), temos que ser conscientes de que isto ocorre, o que me parece incrible e incomprensible é que cando isto sucede case ninguén chora por ela. A gran maioría da sociedade ignora a riqueza lingüística que existe no mundo, e aínda peor, non consideran nada grave a desaparición dunha lingua da que probablemente nunca oiron falar. Aquí é onde considero moi oportuno e necesario introducir unha conciencia lingüística na sociedade. A educación en linguas é unha materia pendente. Así como se conciencia a xente da importancia da reciclaxe, do uso do cinturón no coche, de practicalo sexo seguro…tamén teríamos que falar do plurilingüismo de maneira xeral. Creo que como futuras profesoras/-es podemos contribuir dun xeito útil nesta tarefa, así, o día de mañá, cando algunha lingua desapareza, alguén chorará por ela, ou cando menos, non só os lingüistas se preocuparán por este feito e non pasará desapercibido, como si o fai agora.
Abril 7th, 2011 at 13:40
Eu preguntaríame por unha cuestión na que, se cadra, @s compañeir@s non repararon: por que a prensa se fai eco dunha noticia sobre a morte dunha lingua? Será que, acaso, se despertou no xornalismo español un súpeto interese pola ecolingüística e o plurilingüismo?
Oxalá así fose. Ora ben, o xeito de presentar a nova en, por exemplo, La vanguardia ou Público, apunta nunha dirección totalmente distinta. Parece que é a graza, o chiste que presumibelmente se desprende do feito dunha lingua ficar condenada á extinción pola inimizade dos seus dous únicos falantes o que o converte nunha realidade de interese.
Claro, un xornal serio debe gardar as formas. Para iso, citamos o Instituto Nacional de Lenguas Indígenas e mencionamos que en México se falan 364 variedades lingüísticas diferentes. Así quedamos coa conciencia tranquila. Dámoslle ao artigo un verniz de empeñamento social que, mesmo así, resulta ben pouco críbel.
Cantas linguas se extiguen anualmente no planeta? Cantas mortes de linguas son noticia en España? Por que a meirande parte destes casos non interesan e o do ayapaneco si?
Novas para encher, destas que distenden o ambiente no medio de tanta miseria: o vídeo máis visitado da semana en youtube, grupos de facebook chistosos sobre políticos e cantantes, o último de Bisbal en twiter, linguas que se extinguen…
Abril 7th, 2011 at 15:32
G.H.G, a verdade é que non reparara niso e eu mesma lin esta nova a primeira vez de forma anecdótica. É certo que aparece nos medios en tanto que curiosidade que deixa de tomarse en serio cando debería de aparecer un apartado nos xornais titulado: Cousas das que nunca se fala e que si existen.
Abril 7th, 2011 at 16:30
Con este comentario no pretendo ofrecer datos acerca del tema de la muerte de lenguas minoritarias ya que en relación con este tema, aparte de lo que han dicho nuestras compañeras, hay mucha información tanto en manuales como en internet.
Sí me gustaría decir que a pesar de que la desaparición de códigos lingüísticos parece ser algo inevitable, hay muchos grupos de gente concienciada con el tema que trabajan a diario para que las nuevas generaciones se interesen por el estudio de sus lenguas autóctonas, lenguas que pertenecen al patrimonio cultural de los pueblos.
Desde mi punto de vista los gobiernos y autoridades deberían de apoyar a estos grupos y no presentarlos como cuidadanos anecdóticos que ‘’están haciendo una gran labor social'’.
Abril 7th, 2011 at 17:10
Gustaríame dicir catro cousas:
1. A desaparición dunha lingua non ten nada de “natural” nin de “inevitable”. É un fenómeno político-social, e como tal, é un fenómeno artificial, é dicir, creado mediante institucións e prácticas sociopolíticas, dentro das que a economía xoga un papel moi importante, se ben non determinante.
2. A desaparición dunha lingua é un fenómeno de grande complexidade, que escapa á vontade dun ou dous individuos, pero que en última instancia depende tan só da vontade de moitos individuos. Non é unha cuestión de destinos, senón de vontades. As linguas non son entes abstractos con vida propia. As linguas somos nós: individuos concretos con soños, medos e desexos. Por iso creo que a mellor maneira de conxurar a pantasma da glotofaxia é creando leis que protexan razonable e apaixonadamente as linguas. Protexer as linguas non é impoñer nada máis que o respeto a un dereito indiviudal e inalienable: o dereito do individuo a que non lle amputen a lingua. Tódalas linguas que sobreviven e que teñen “valor” é porque nun momento histórico determinado foron protexidas, promocionadas e impostas por algún tipo de poder máis ou menos democrático. Esa imposición non está mal en si mesma. A única imposición que está mal é a que conduce á amputación da lingua do outro, que foi o que pasou en centos de comunidades en Latinoamérica, entre elas a dos falantes de aiapaneco. Un marco legal baseado no principio dunha distribución xusta e equitativa das linguas non é só algo desexable, senón necesario para o plurlingüismo. Trátase de habilitar mediante a lei espazos de uso no que as linguas poidan florecer e convivir. Haberá conflictos (en todas as sociedades os hai), mais non ten porque haber desaparicións traumáticas. A escola, nese sentido, é un ámbito fundamental. Como futuros docentes debemos ser consciente diso: o futuro das linguas e do plurilingüismo sostible somos nós, non a globalización.
3. O valor dunha lingua non é algo intrínseco á lingua. As linguas non son nin máis fermosas nin menos fermosas, nin más atractivas nin menos atractivas polas súas palabras ou pola súa pronuncia, senón que ese atractivo (ese valor) é unha construcción social que despois, cada un de nós, vai interiorizando subxectivamente. REvalorizar unha lingua é un proceso longo e lento. Mesmo diría que non é un proceso constante. Hai etapas de avance e outras de retroceso ou estancamento. Eu creo que en Galicia, a pesar dos desafíos que fican pendentes, temos avanzado moito neste sentido. Non creo que se poida comparar, nin de lonxe, a nosa situación en Galicia coa situación destes dous falantes en Latinoamérica. Son casos moi distintos, con moitas máis diferenzas que semellanzas. O factor clave é o tempo. Aquí estamos a reaccionar. Alí xa é demasiado tarde, cando menos para o aiapaneco. Malia longa historia de subalternización do galego, eu sinto e presinto moitas primaveras para o galego. Será quizais outro galego, e non será a única lingua de Galicia, mais seguirá a ser unha lingua viva e ütil. Iso será posible mentres un feixe de nós queiramos que así sexa.
4. En resumo: hai que ser optimistas sen caer na inxenuidade. Hai que saber ser optimistas sen naufragar na utopía quixotesca. Pois o discurso do fracaso e da apocalipse agónica (”Nothing to be done” que dicían os personaxes de Beckett en “Waiting for Godot”) non leva senón ao fracaso, á autocomplacencia e á resignación. Se pensamos que as cousas son inevitables e que, debido á globalización, o mundo vai ser inexorablemente gris e uniforme, entón pouco a pouco iremos sucumbindo ao canibalismo glotofáxico ata espertar un día de súpeto nun cadaleito de uniforme gris. Comerémonos e cortarémonos a lingua cordialmente mentres lle profesamos un grande amor e respeto a todas esas linguas que nunca quixemos falar a pesar de vivirmos inmersos nelas. “Amémolas menos e falémolas máis,” dicía Manuel Rivas. Eu estou moi de acordo con iso. E, sobre todo, sexamos sempre conscientes da realidade sociolingüística na que nos movemos. Partindo do respecto ao outro e á liberdade da persoa para expresarse como lle pete, debemos tamén facer o posible por fomentar e potenciar aquelas linguas que precisen da nosa colaboración nun tempo e nun lugar concretos.
Con todo isto pretendo dicir tan só que o tema das linguas éche complexo de abondo como para ter que admitir que ás veces a verdade disfrázase de paradoxa. Eu creo, por exemplo, que ás veces o mellor camiño cara o plurilingüismo pode ser o dun “monolingüismo estratéxico” que dea pé á bricolaxe lingüística da que falaba o profesor Vez no seu artigo sobre a intercomprensión. Por iso falo galego en Galicia todo o que poido, consciente de que ese pequeno xesto pode darlle a outros falantes a oportunidade de practicalo. O meu amigo Chris, de Ohio, aprendeu galego ruando por Compostela nun ano. Hoxe fálao bastante mellor que o Conselleiro de Industria ou a Conselleira de Sanidade, por poñer dous exemplos.
Mais todo isto require confrontar unha derradeira pregunta: E se é verdade iso que din por aí de que a miña lingua vai desaparecer?. Eu aí optaría por respostar como fixo Martin Luther King unha vez cando lle preguntaron pola fin do mundo en plena Guerra Fría. “Mesmo se soubese que o mundo se acabase mañá”, dixo, “eu aínda plantaría unha árbore”. Contra os que prognostican un futuro en forma de motoserra talalinguas, o mellor que se me ocorre é iso: seguir plantando palabras.
Abril 7th, 2011 at 18:26
Coido que a desaparición dunha parte das linguas que se falan no mundo é inevitable co tipo de vida que mantemos na sociedade actual. Probablemente se poida facer algo en certos casos mais cando se trata de éxodo xeográfico masivo a lingua está condenada.
O fundamental para que unha lingua sobreviva é a transmisión interxeracional. De superarse esta fase, o destino dunha lingua é desaparecer cos seus falantes. Por desgraza, nesta fase atópanse máis do 40% das linguas que se falan no mundo.
Se entendemos, como recollen os postulados de Sapir-Whorf, que cada lingua implica unha visión do mundo, estamos ante unha situación moi delicada, na que día tras día perdemos unha riqueza cultural incalculable.
Por outra banda, é o reflexo do mundo globalizado no que estamos onde cada vez máis xente aspira e quere vivir da mesma maneira. O consumismo define a visión do mundo das diferentes culturas dándolles a razón a Sapir e Whorf.
No tocante ao inventario, paréceme que si ten sentido. É moi importante deixar constancia das linguas e as súas respectivas culturas.
Abril 8th, 2011 at 13:03
Moito me temo que as linguas , como medio de expresión das persoas, teñen o mesmo ciclo vital ca nós e por iso están destinadas a morrer. O noso cometido aquí é o de retrasar esa morte defendendo o seu uso, xa que a lingua é o símbolo distintivo do noso pasado, da nosa tradición, da nosa cultura e, en definitiva, da nosa identidade. Os docentes xogan aquí un papel clave, xa que deberían incluír entre as ensinanzas transversais a conciencia para o multilingüismo, un proxecto que tamén debería contar co respaldo das forzas políticas, que en moitos casos son os culpables directos da desaparición da variedade lingüística nun país.
En canto ao inventario, cando a morte da lingua se fai irreversible, coma no caso do ayapaneco, a compilación das verbas desa lingua é a mellor maneira de preservar a identidade dese pobo, ese pasado que nun futuro pode ser estudado e consultado, mesmo ser resucitado algún día se a actual situación de globalización se reverte.
Abril 8th, 2011 at 17:05
Ante riesgos de glotofagia (cf. Calvet 1974), solo cabe apostar por una sostenibilidad lingüística dentro del marco de una humanidad multilingüecomo señala Bastardas (2002), pese a que esta propuesta, creo, se puede ver obstaculizada por factores íntimamente ligados al contexto de mundialización en que nos encontramos: a) por un aumento exponencial del contacto entre pueblos y culturas y , por ende, por la conclusión o, en cualquier caso, de la reducción, del aislamiento tradicional que favorecía las diferencias lingüísticas en un mismo entorno; y b) por la creación de nuevas identidades de origen supraestatal, la elección de tan solo unas privilegiadas lenguas como oficiales y públicas y el rol cada vez más preponderante de las grandes lenguas de intercomunicación; c) por la reorganización de los ecosistemas tradicionalmente establecidos, que difumina las fronteras de territorios históricamente cohesionados. El caso de ayapaneco es el de la suplantación colonial y ya no tiene solución. La museización del idioma es el último recurso para su conservación fosilizada al que aludís, que, sin duda, sirve para levantar conciencias sobre la profunda negligencia política que ha provocado tal situación.
Por esto, desde esta plataforma, me gustaría llamar la atención sobre el caso del Estado español, donde los divorcios lingüísticos y culturales están a la orden del día, y lo llevan estando durante siglos, y, por ello, cabe preguntarse si la situación diglósica que se vive en Galicia, Valencia, Asturias, Euskadi, Navarra, y demás, podría llevarnos a hablar de la desaparición de sus lenguas propias y, por tanto, de un material intangible de un valor cultural inmensurable, como habéis indicado algunos de vosotros. Estos divorcios hacen que la sostenibilidad lingüística se vuelva tarea ardua donde las haya, que tienen su génesis más reciente en un marco constitucional que niega la pluralidad de naciones del estado. Sin ánimo de ponernos muy técnicos, pasamos a los casos prácticos que epitomizan esta animosidad de la mayor parte de la casta política española ante una convivencia lingüística plena, contraviniendo intrumentos jurídicos fundamentales para los derechos lingüísticos de la ciudadanía, como la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias (http://www.euskarakultur.org/eke/images/gazteponen01.pdf pág. 39).
Así, estamos ante un divorcio forzado entre galego y português, otrora impuesto manu militari, ante un divorcio exprés entre catalá y valenciá, ahora impuesto manu politica, así como ante una separación zonal perniciosa en Nafarroa, por poner tres ejemplos.
La posible solución no es novedosa y muchos la han venido proponiendo en sus respectivos contextos. Dougles Hyde, ya en 1892, hablaba de “the necessity of de-anglicising Ireland”, en una ponencia tanto más lúcida cuanto ponderada:
When we speak of ‘The Necessity for De-Anglicising the Irish Nation’, we mean it, not as a protest against imitating what is best in the English people, for that would be absurd, but rather to show the folly of neglecting what is Irish, and hastening to adopt, pell-mell, and indiscriminately, everything that is English, simply because it is English. […] I should also like to call attention to the illogical position of men who drop their own language to speak English, of men who translate their euphonious Irish names into English monosyllables, of men who read English books, and know nothing about Gaelic literature, nevertheless protesting as a matter of sentiment that they hate the country which at every hand’s turn they rush to imitate. (http://www.gaeilge.org/deanglicising.html)
Se nos complica la tarea dadas las circunstancias que planteaba al inicio propiciadas por la mundialización, y, en nuestro contexto, tenemos no solo que descastellanizar sino también que desanglicizar en pro de los derechos la ciudadanía, tomando como partida una propuesta intercomprensiva, pluricultural, plurilingüística, en definitiva, plural y atenta a la diversidad que cimiente una sostenibilidad lingüística real en una sociedad multicultural y multilingüe, como lo es la del Estado español.
Abril 8th, 2011 at 17:06
Ante riesgos de glotofagia (cf. Calvet 1974), solo cabe apostar por una sostenibilidad lingüística dentro del marco de una humanidad multilingüe, como señala Bastardas (2002), pese a que esta propuesta, creo, se puede ver obstaculizada por factores íntimamente ligados al contexto de mundialización en que nos encontramos: a) por un aumento exponencial del contacto entre pueblos y culturas y , por ende, por la conclusión o, en cualquier caso, por la reducción, del aislamiento tradicional que favorecía las diferencias lingüísticas en un mismo entorno; b) por la creación de nuevas identidades de origen supraestatal, la elección de tan solo unas privilegiadas lenguas como oficiales y públicas y el rol cada vez más preponderante de las grandes lenguas de intercomunicación; c) por la reorganización de los ecosistemas tradicionalmente establecidos, que difumina las fronteras de territorios históricamente cohesionados. El caso de ayapaneco es el de la suplantación colonial y ya no tiene solución. La museización del idioma es el último recurso para su conservación fosilizada al que aludís, que, sin duda, sirve para levantar conciencias sobre la profunda negligencia política que ha provocado tal situación.
Por esto, desde esta plataforma, me gustaría llamar la atención sobre el caso del Estado español, donde los divorcios lingüísticos y culturales están a la orden del día, y lo llevan estando durante siglos, y, por ello, cabe preguntarse si la situación diglósica que se vive en Galicia, Valencia, Asturias, Euskadi, Navarra, y demás, podría llevarnos a hablar de la desaparición de sus lenguas propias y, por tanto, de un material intangible de un valor cultural inmensurable, como habéis indicado algunos de vosotros. Estos divorcios hacen que la sostenibilidad lingüística se vuelva tarea ardua donde las haya, que tienen su génesis más reciente en un marco constitucional que niega la pluralidad de naciones del estado. Sin ánimo de ponernos muy técnicos, pasamos a los casos prácticos que epitomizan esta animosidad de la mayor parte de la casta política española ante una convivencia lingüística plena, contraviniendo intrumentos jurídicos fundamentales para los derechos lingüísticos de la ciudadanía, como la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias (http://www.euskarakultur.org/eke/images/gazteponen01.pdf pág. 39).
Así, estamos ante un divorcio forzado entre galego y português, otrora impuesto manu militari, ante un divorcio exprés entre catalá y valenciá, ahora impuesto manu politica, así como ante una separación zonal perniciosa en Nafarroa, por poner tres ejemplos.
La posible solución no es novedosa y muchos la han venido proponiendo en sus respectivos contextos. Dougles Hyde, ya en 1892, hablaba de “the necessity of de-anglicising Ireland”, en una ponencia tanto más lúcida cuanto ponderada:
When we speak of ‘The Necessity for De-Anglicising the Irish Nation’, we mean it, not as a protest against imitating what is best in the English people, for that would be absurd, but rather to show the folly of neglecting what is Irish, and hastening to adopt, pell-mell, and indiscriminately, everything that is English, simply because it is English. […] I should also like to call attention to the illogical position of men who drop their own language to speak English, of men who translate their euphonious Irish names into English monosyllables, of men who read English books, and know nothing about Gaelic literature, nevertheless protesting as a matter of sentiment that they hate the country which at every hand’s turn they rush to imitate. (http://www.gaeilge.org/deanglicising.html)
Se nos complica la tarea dadas las circunstancias que planteaba al inicio propiciadas por la mundialización, y, en nuestro contexto, tenemos no solo que descastellanizar sino también que desanglicizar en pro de los derechos la ciudadanía, tomando como partida una propuesta intercomprensiva, pluricultural, plurilingüística, en definitiva, plural y atenta a la diversidad que cimiente una sostenibilidad lingüística real en una sociedad multicultural y multilingüe, como lo es la del Estado español.
Abril 8th, 2011 at 17:43
A noticia da enemistade entre os dous últimos falantes de ayapaneco non vai máis alá dunha simple anécdota que serve para poñerlle data ao pasamento dunha lingua morta na práctica dende fai xa tempo. Acaso se pode depositar algunha esperanza de supervivencia nunha lingua que conta con dous únicos falantes de idade avanzada? Tristemente, nin a máis cordial das convivencias entre os seus dous falantes podería impedir que o ayapaneco pasase a nutrir as cifras de linguas desaparecidas por mor de fenómenos como a globalización e a presión das linguas poderosas, nos que xa nos detivemos en numerosas ocasións e aos que algúns dos meus compañeiros aludiron máis polo miúdo algúns en comentarios precedentes.
Tocante ao tema da conservación do ayapaneco por medio dun inventario de voces escritas, consideramos que a súa relevancia non vai máis alá do interese arqueolóxico, de satisfacer a curiosidade profesional de algún lingüista. As linguas constitúen vehículos de comunicación, elementos identitarios e prismas dende os que as comunidades interpretan e conceptualizan o mundo. Desposuídas destas funcións, pasan á categoría de fósiles, de vestixios arqueolóxicos que o único que poden conservar é o testemuño da extinción desas linguas.
Abril 8th, 2011 at 18:16
Primeiro de todo felicitar os compañeiros que fixeron a entrada dun tema do que non en moitas ocasións se fala.
O que resulta evidente é que mentres non se cambie a idea, por desgraza tan estendida, de que só determinadas linguas son importantes non deixarán de desaparecer esas outras linguas que para moitos non son tan prestixiosas nin útiles.
O papel fundamental e a responsabilidade da supervivencia das linguas téñena os falantes. Mentres estes non teñan a idea de que a súa lingua é tan importante, tan válida e tan útil como calquera outra, as linguas non deixarán de desaparecer. Por moito que as administracións ou diferentes colectivos intenten facer cousas para salvar certas linguas, se os falantes non adquiren conciencia da riqueza que supón a variedade de linguas, coas súas correspondentes culturas, pouco se poderá facer.
Abril 8th, 2011 at 22:13
Unha visión pouco optimista teño sobre esta tema: a conservación de todas as linguas do mundo; imposible!!
Como se pode salvar tal diversidade lingüística coa visión tan eurocentrista que temos todos?o poder das linguas van en par co poder do mercado e o consumismo. As persoas deixarán de imitar e aprender a lingua poderosa e pasarán a defender a súa propia lingua e identidade? desde logo, so os individuos co seu esforzo e colaboración poderán salvar a súa lingua e defender a súa importancia e utilidade tanto ou máis cas outras. Está nas nosas mans salvar a diversidade lingüística e so caso de poñerse mans a obra e actuar contra tal eurocentrismo.
Abril 8th, 2011 at 22:34
Efectivamente, como bien apuntáis muchos de vosotros, no nos sorprende la desaparición del ayapaneco ya que la vida de las lenguas está ligada a su uso y a su prestigio y, como ésta, ha habido más desapariciones y me temo que habrá más. Estoy de acuerdo con mis compañeros acerca de lo triste que es la desaparición de cualquier lengua ya que, como ya he manifestado en más ocasiones, considero que forman parte de lo que somos y, por ello, no dejarán de ser parte de nosotros aunque desaparezcan. Así, el hecho de elaborar un inventario sobre el ayapaneco pone de manifiesto el anhelo de que lenguas minoritarias como esta no caigan en el olvido.
Abril 8th, 2011 at 22:37
As linguas minorizadas do mundo ven día a día ameazada a súa supervivencia. Calcúlase que nos próximos cen anos, entre un 50% e un 80% das linguas existentes na actualidade acabarán por desaparecer. A función esencial dunha lingua é a de servir como medio de comunicación entre os membros dunha comunidade, porén existen outras funcións específicas que non debemos esquecer: identidade, familiar, laboral, local, institucional, cultural e internacional. Moitas delas condicionan o futuro das linguas.
Unha das xustificacións da “loucura” por aprender inglés na actualidade, defende a proxección internacional desta lingua. Porén, a dita proxección non vai unida a unha cantidade numérica de falantes. O hindi, o cantonés ou o swuahili son linguas con centos de millóns de falantes e ao mesmo tempo non teñen proxección internacional algunha. Que leva a escoller unha determinada lingua como prototipo fronte a todas as demais? A única resposta é o mercado.
O drama que estamos presenciando coa desaparición masiva de linguas no mundo condiciona o futuro e a riqueza do ser humano. Ante esta destrución cultural debemos tomar as medidas precisas para salvagardar a nosa propia lingua e fortalecer a súa situación.
A recuperación dunha lingua pasa pola implicación dos poderes políticos (administracións públicas), a acción colectiva non institucional e a acción individual de cada un dos seus falantes. En moitas ocasións, as accións institucionais non cumpren o papel requirido ante as necesidades presentes, polo que son soamente os falantes os encargados de manter con vida unha lingua. Aínda así, a ideoloxía centralista que pretende subordinar ao mundo a unha hetereoxeneidade manipulada polas multinacionais, crea prexuízos e establece liñas que semellan insalvables.
Abril 8th, 2011 at 22:48
Fálase a cotío da enorme tristeza que supón a desaparición das linguas, igual que a perda cultural que ese proceso conleva, e a necesidade de crear mecanismos que impulsen a súa conservación. Unha compañeira comenta: “A desaparición dunha lingua non ten nada de “natural” nin de “inevitable”. Pero, ¿qué é logo o natural? ¿Acaso os procesos sociopolíticos ou económicos non son parte da nosa vida? ¿pódense considerar artificiais cando son o eixo polo que se move a sociedade actual? Está claro que é unha tristeza que por razóns de imperialismo lingüístico haxa falantes que queiran utilizar a lingua propia pero que non se vexan respaldados por unha lexislación que lles permita facer uso dese dereito, porén coido que nestes asuntos hai grados: paréceme estupendo que se faga un inventario como o do aiapaneco, para, entre outras cousas e como comentaba algún dos meus compañeiros, axudar á lingüística. O que me parece algo que si é totalmente “artificial” é querer por tódolos medios conservar unha lingua que conta con soamente dous falantes é que por vías “naturais” non ten posibilidades de sobrevivencia. É triste, si, pero o mundo cambia e as linguas evolucionan ou morren (por diversos motivos, xa sexan xustos e xustificables (se os hai) ou non). Nós mesmos creamos un mundo globalizado, no cal un dos inconvenientes é a morte ou desaparición das linguas, pero un mundo do que tristemente moitos están satisfeitos e ó que moitos rexeitarían firmemente renunciar. Cando falamos de globalización parécenos algo a gran escala pero en realidade afecta a cousas tan cotiás das que estamos tan satisfeitos que non nos damos nin conta… En fin, que o tema da conservación das diversas linguas no mundo actual é tan complexo como triste aínda que non nos esquezamos dunha cousa: 6 mil millóns de persoas non terán nunca unha única lingua común por moito que lle pete ós mercados / á economía, xa que sempre xurdirían variantes por zonas que inevitablemente e “naturalmente” conformarían o nacemento dunha nova lingua.
Abril 9th, 2011 at 0:49
Queremos dar as grazas a todos os que ó longo desta semana fostes facendo as vosas aportacións, sempre enriquecedoras e interesantes, contribuíndo a que un tema como a desaparición das linguas minorizadas e minoritarias non caia no esquecemento. A pesar de que a situación do ayapaneco, tomado como mostra dunha situación máis xeralizada do que nos parece, constituíu o eixo artellador de boa parte dos comentarios, cremos que en sucesivas entradas se chegará a realizar unha reflexión máis profunda sobre outro dos temas de actualidade que introducíamos: o Plan Integral de Idiomas, proposto polo ministro Gabilondo. Nós preguntámonos ata que punto proxectos deste tipo resultan determinantes en canto á preservación do noso patrimonio lingüístico como un ser vivo, trazo identitario e vehículo de comunicación. Probablemente, presentámonos demasiado escépticos respecto a estas políticas lingüísticas, porén, andado o tempo, estamos seguros de que as sucesivas entradas deste blogue darán boa conta da planificación, desenvolvemento e avaliación dos resultados dunhas medidas que agardamos sexan favorables, pese a terse desenvolto nun contexto de descrenza xeralizada neste sentido debido ós continuos fracasos que se teñen dado. En efecto, desexamos que as nosas fatídicas hipóteses non cheguen a confirmarse e que este Plan Integral se consolide como a canle de acceso de novas linguas ás nosas escolas; así e todo, á espera dos primeiros resultados, continuamos reflexionando sobre aquilo que debe cambiar para que linguas como o ayapaneco non estean condenadas a unha morte inmediata. E é nesas reflexións onde vós fixestes un gran traballo durante todos estes días implementando, analizando e criticando dúas noticias tan antitéticas que no seu día chamaron a nosa atención. Unha vez máis, moitas grazas a todos.
Abril 9th, 2011 at 8:06
A pesar de que esta semana mi contribución llega más tarde de lo esperado no me gustaría dejar pasar la oportunidad de felicitar tanto a l@s autor@s de la entrada como al resto de compañeros y compañeras que con sus comentarios han conseguido una vez más que juntos reflexionemos sobre una realidad que nos concierne a cada uno de nosotros y sobre la que todos tenemos algo que añadir.
Tras haberme documentado sobre las distintas reacciones que la desaparición de lenguas como el ayapaneco provoca en la sociedad, no puedo ocultar mi sorpresa al descubrir que todavía existen personas a las que no les tiembla el pulso a la hora de plasmar por escrito reflexiones tan atroces como la siguiente: “What if half the world’s languages are on the verge of extinction? Let them die in peace” (1). Y es que, lamentablemente, lo que aún no se ha extinguido son actitudes – para mí incomprensibles- de autores que, como Kenan Malik, se apoyan en la ideología del laissez faire, laissez passer y la aplican al ámbito de la diversidad lingüística y de su tratamiento, abogando así por una total ausencia de intervencionismo político en lo que a la situación lingüística de cada territorio se refiere, como si los procesos de normalización llevados a cabo por los gobiernos resultasen siempre inútiles y no mereciese ni siquiera la pena luchar por la revitalización de aquellas lenguas o dialectos que ven próximo el final de sus días; pues todo apunta a que resulta más rentable apostar fuerte por idiomas como el inglés, el francés o el español, cuyo aprendizaje se interpreta metafóricamente como una buena inversión o la compra de un “ticket to modernity” (2).
Muchas de estas absurdas teorías se basan en el pretexto de que la aceptación del cambio lingüístico que los hablantes ejercemos continuamente sobre las lenguas - al introducir, por ejemplo, palabras con las que designar las nuevas realidades creadas- lleva implícita la resignación ante el hecho de que mientras unas lenguas crecen y se extienden más allá de sus fronteras originarias, otras se vean irremediablemente condenadas a morir, tal y como se desprende del comentario del periodista del New York Times, David Berry, quien hace un par de años se cuestionaba lo siguiente: “Language evolution is taking place every day; why interfere with it?”(3).
De manera semejante, esta misma actitud estoica es la que ha llevado a muchos lingüistas a contentarse, como ha sucedido en el caso del ayapaneco, con la simple compilación de su léxico. Sin embargo, el Comité Internacional Permanente de Lingüistas o, lo que es lo mismo, la mayor asociación de lingüistas del mundo, considera que “language preservation presupposes a good documentation” , de modo que la elaboración de un inventario como el mencionado en la entrada bien podría considerarse no como una tarea en vano, sino como el primer paso hacia la exitosa preservación de una lengua en peligro. En efecto, resulta interesante reparar en la existencia de lo que se ha denominado como “sleeping languages”, y que Wesley Y. Leonard define en los siguientes términos:”those that are not currrently known but that are documented, claimed as part of one’s heritage, and thus, may be used again” (4). No obstante, y a pesar de lo esperanzador de esta declaración, no debemos olvidar que la supervivencia de dichas lenguas dependerá, en última instancia, no de los estudiosos que la investiguen y cataloguen, ni de los políticos que la fomenten y promuevan, sino de la voluntad de sus hablantes para emplearla habitualmente y sentirse identificados con ella. Y es que resulta verdaderamente paradójico que haya sido precisamente en la era de la información cuando más lenguas hayan desaparecido o hayan pasado en engrosar la lista de lenguas en peligro, a pesar de la existencia de diccionarios y gramáticas que ahora acumulan en sus páginas palabras y estructuras que, al menos de momento, han quedado silenciadas.
Ante esta situación, y frente a las dos posturas anteriormente mencionadas -la de una absoluta sumisión ante la creciente desaparición de numerosas lenguas minoritarias, y la catalogación cuidadosa de los ítems que constituyen sus códigos lingüísticos- otros autores como Suzanne Romaine defienden la adopción de medidas eficaces que permitan la revitalización de dichas lenguas, la preservación de la cultura que las rodea y la protección de los derechos de sus gentes para emplearlas (5). Así, considero que, al menos para nosotros, la teoría está más que clara. Sin embargo, lo cierto es que no siempre se cuenta con la iniciativa y con las ganas de materializar dichas propuestas, dado que éstas suponen una importante inversión de tiempo y dinero, lo cual nunca garantiza la obtención de los resultados esperados. En cualquier caso, la diversidad lingüística y cultural del planeta y la lucha por su preservación no es algo que debamos considerar de entrada como una causa perdida, sino una batalla en la que merece la pena toma partido aunque en algunos casos debamos conformarnos con nuestra injusta derrota.
1. MALIK, KENAN. 2000. “Let them die”. Prospect. 57. November.
2. Ibid 1: 16
3. BERREBY, DAVID. 2003. “Fading Species and Dying Tongues. When the two part Ways”. New York Times. May 27: F3.
4. LEONARD, WESLEY Y. 2008. “When is an «extinct language» not extinct?”. In Kendall A. King’s Sustaining Linguistic Diversity: Endangered and Minority Languages and Language Varieties. Washington: Georgetown University Press. P. 23.
5. ROMAINE, SUZANNE. 2008.”Linguistic diversity, Sustainability, and the Future of the Past”. In Kendall A. King’s Sustaining Linguistic Diversity: Endangered and Minority Languages and Language Varieties. Washington: Georgetown University Press.
Abril 9th, 2011 at 11:57
A desaparición do ayapaneco ou de outra lingua minorizada seguramente sexa indiferente para a gran maioría da poboación mundial, mais esta probablemente sexa máis sensible á noticia da extinción dunha determinada especie animal. Se lle preguntamos a unha persoa por que mostra ante unha cuestión indiferenza e non ante a outra nos dea motivos tales como que hai demasiadas linguas no mundo como para laiarse pola desaparición dunhas cantas, pero, que pola contra, non nos diría o mesmo da desaparición do lince ibérico, pois argumentaría que isto suporía unha gran perda na biodiversidade animal.
Detrás da idea exposta en relación á lingua escóndense moreas de prexuízos lingüísticos que a lingüística aínda non foi capaz de erradicar. Se lle preguntamos a unha persoa calquera sobre a localización do ayapaneco non teña nin a máis remota idea, mais seguramente teña máis coñecemento acerca da extensión que ocupa o castelán, francés ou inglés no mapa mundi. Deste xeito evidénciase que o grao de coñecemento dunhas realidades lingüísticas a outras varía en función do prestixio que cada unha teña ás súas costas. É demasiado inxusto que un factor como o prestixio sexa decisivo á hora de lamentarse pola desaparición dunha lingua; a relevancia histórica, política, económica ou científico-tecnolóxica dunha sociedade non debería ser un motivo polo que outorgar máis importancia a unhas linguas que a outras, mais a cruel realidade é o que nos mostra cada día.
Xa centrándonos máis no caso do ayapaneco, considero, como xa moitos de vós fostes apuntando, que a conservación desta lingua mediante os procedementos descritos no artigo son pouco frutíferos; de que serve que teñamos unha compilación de información sobre as peculiaridades desta lingua se ao fin e ao cabo ninguén a emprega? Evidentemente, non serve máis que para ter datos dunha lingua que dixo adeus para sempre a un mundo onde a diversidade lingüística está cada vez está máis ameazada.
Abril 9th, 2011 at 14:14
No seu día, nun post no que se nos convidaba á reflexionar sobre a celebración do Día da Lingua Materna, moitos fomos os que nos sorprendemos ao coñecer a frioleira cifra de que 3000 linguas das arredor de 6000 existentes corren perigo de desaparecer. Naquel post, eu rematara a miña intervención desexándolle unha longa vida á diversidade lingüística. No entanto, nesta ocasión, e logo de navegar estes días pola rede en busca de máis información sobre a situación real das linguas, sigo pensando o mesmo pero cun certo sabor de desesperanza. Ogallá o positivismo que nos transmiten Ana Iria e Rita fosen parte da solución, mais lamentablemente comeza a resultarme difícil crer na salvación de certas linguas. De feito, máis que na miña, neste caso, afortunada lingua, penso nas linguas de paraxes tan lonxanas como a Terra do Fogo ou as exóticas illas que conforman Melanesia, por non falar de África; lugares onde lamentablemente non existen nin chegan políticas sobre a diversidade lingüística, posto que a supervivencia convértese no único ser de moitas tribos e pobos. Neses lugares, e tal e como ben nos indica Daniel no seu comentario, o éxodo e a transmisión interxeneracional constitúe dous factores determinantes. Pero como podemos facer se parte dunha familia emigra en busca dunha oportunidade e non ten posibilidade de manter viva a lingua máis que entre as catro paredes que conforma o seu novo fogar? Como podemos garantir o seu paso de xeración a xeración nun contexto alleo? Xeracións procedentes de pobos despoboados e cuxo tesouro só pode herdarse de forma oral; linguas que escapan da evolución desta era tecnolóxica… Sen entrar nesta ocasión en políticas lingüísticas como a que encabeza Gabilondo neste noso país, difícil é a cuestión e difícil a súa solución se, ademais, nos cinguimos aos postulados da UNESCO nos que se cuestiona a supervivencia dunha lingua con menos de 100.000 falantes. O darwinismo lingüístico invade o noso planeta. Triste sería se cos medios que contamos hoxe en día, ninguén se preocupase de, polo menos, rexistrar o que nalgún día foi un planeta cheo de riqueza e diversidade. Pola outra banda, ao igual que Ana Iria, gustaríame dicir que me uno ao tren no último minuto, pero que tampouco podía deixar de participar neste convite á reflexión lanzado por unhas compañeiras de andainas. Parabéns pola entrada.
Abril 9th, 2011 at 14:23
La supervivencia de todas las lenguas del mundo es, innegablemente, imposible. Y peor será aún según sigamos avanzando en el tiempo, vayamos empapándonos de las lenguas dominantes que son las que gobiernan el mundo y vayamos apuntándonos, más aun, al juego del ‘planeta in English’, que es el que (ya lo veremos) nos dará de comer (aunque nos dé rabia reconocerlo). Es imposible luchar contra el tiempo y la lógica. Intentar que una lengua (como el ayapaneco en este caso) perdure y siga siendo lengua viva, identidad de una tribu remota que se esconde en el paraje más recóndito del mundo, es como tratar de impedir que un árbol pierda sus hojas en otoño, cuando ya ha pasado su ciclo. Vuelvo a insistir, no podemos luchar contra el tiempo, ni contra la lógica.
Por otra parte, tal y como señalan mis compañeros en la entrada, pretender que una lengua ‘sobreviva’ (muy entrecomillado) en grabaciones, archivos, datos y compañía me hacen plantearme: ¿Eso es sobrevivir? Las lenguas en las que estamos escribiendo nuestros comentarios en este blog son habladas por cientos de miles de personas alrededor del mundo. A mi entender, eso es lo que la hace lengua. Me identifica, es mi herramienta de comunicación. ¿De qué sirve entonces tener un macro archivo con datos guardados durante dos años sobre una lengua si no existe una comunidad que pueda hacerla ‘lengua’ propiamente dicha? Si lo que se pretende es tener un recuerdo sobre lo que un día fue una lengua, una comunidad y una cultura, adelante… si lo que se quiere es utilizar esos archivos para implantar una lengua en alguien como si fuera un chip… creo que se están equivocando.
¡Enhorabuena compañeros por vuestra entrada!
Abril 9th, 2011 at 15:12
A respeito da morte de línguas fica dito ou todo ou quase todo o mais relevante e mesmo em boa parte a respeito da sua relaçom cos modos de produçom dominantes hodiernamente. Segundo o meu parecer poderia resultar interessante ressaltar duas questons periféricas que ficárom mais à margem, e à vista de ser o meu comentário muito provavelmente o mais serôdio nesta entrada hebdomadária farei entom o papel do varredor que arrasta o que para ele ficou atrás.
A primeira é mais bem secundária: umha colecçom de palavras dumha só pessoa é um tesouro menos valioso do que a interacçom de ao menos duas pessoas, ainda que em qualquer caso som os dous infinitamente menos valiosos do que a conservaçom da língua viva e dinámica. O que digo é que esta colecçom tem umha natureza marcadamente monológica, onde umha língua desenvolve muito limitadamente algumhas (nem todas) das suas dimensons (que tendem a “existir” num entorno dialógico ou mesmo social). O monólogo de humor negro dum individuo perante um gravador de som que, como aparelho, nem entende, nem deixa de entender, nem pergunta polo tempo que vai fazer é o que à vista da anedota vai ficar para a posteridade e para orgulho dos doutos investigadores occidentais.
A segunda semelha terrivelmente visível com cada dia que morre: um sistema económico, ao igual que qualquer umha das ciências, nasce num marco cultural determinado e partindo dumha perspectiva filosófica também determinada, e como toda perspectiva há cousas que olha, outras que intui e outras que ignora. A perspectiva (filosófica) do sistema económico que nos afecta estabelece o primeiro critério de valor (económico) em base ao qual se valorará o mundo inteiro, e ei-lo problema principal: umha perspectiva que se mantivo quase inalterada desde o século XVIII (por muito que falemos de ecologismo) rege a nossa valoraçom crematística do mundo a pesar da mudança radical do entorno físico que nos rodeia. Por pôr um exemplo claro: hoje há petróleo e mudanças no meio ambiente e na saúde da cidadania polo uso e abuso desta substáncia, mas valoramos economicamente um produto que se começou a explorar há cerca de duzentos anos e a dar poblemas há uns poucos decénios cuns olhos de mais de trezentos anos já infestados de cataratas. De facto, no preço do petróleo nom influi nem o mais mínimo o seu enorme impacto ambiental… e as línguas nom se topam numha situaçom tam diferente, valoram-se (por muito que nós falemos das suas imensas virtudes) cos mesmos olhos decrépitos dos que exploravam as Américas em tempos do colonialismo europeu e começos do imperialismo; afinal todo isto reduz-se a umha pergunta tam simples que resulta bizarra: o quê é valor, o quê é valioso? A soluçom a muitos problemas seria practicar a difícil arte da coerência a respeito da nossa resposta, sempre que for sincera.
Abril 9th, 2011 at 17:58
A multitude de linguas faladas a redor de todo o globo fai que este sexa un mundo no que o multilingüismo é unha realidade. Ó longo dos séculos moitas linguas foron desaparecendo por si mesmas, mentres que a outras déuselle morte ó seren substituídas. Nesta época na que o home é consciente da importancia da súa lingua como ben cultural, non só dun pobo concreto senón do mundo en xeral, é preciso deter a morte das linguas minoritarias e concienciar a xente de que o saber diversas linguas vailles favorecer na súa integración nun mundo claramente multilingüe.
Na maioría das sociedades o individuo atópase nunha situación multilingüe. Polo tanto, a diversidade lingüística é unha realidade no mundo considerada por moitos como un problema que precisa solución. Pola contra, considero que é necesario un cambio de actitude, pois sería máis axeitado tratalo coma un enriquecemento.
Non tódalas linguas do mundo están a ser tan estudadas como deberían xa que son as linguas con máis prestixio ás que se lle presta unha maior atención. Por este motivo, estase a perder a pasos axigantados a diversidade lingüística e cultural nas diferentes comunidades. Non podemos esquecer que os pobos teñen o dereito de conservar as súas linguas como unha parte importantísima da súa herdanza cultural como se estableceu en 1996 na Declaración Universal de Dereitos lingüísticos.
Abril 9th, 2011 at 19:54
Tal y como ya se ha apuntado en algunos de los comentarios aquí publicados, a mí también me entristece mucho pensar en el gran número de lenguas que han desaparecido o que están a punto de hacerlo. En estos casos, no solo perdemos instrumentos de comunicación, sino que además perdemos una parte significativa de su cultura e identidad. Cuando una lengua como, por ejemplo, el ayapaneco parece estar destinada a morir, no considero que la elaboración de un inventario de las miles de palabras de dicha lengua sea la solución más deseada, pero al menos es mejor tener ese diccionario que nada. Ante el peligro de extinción de una lengua, lo que verdaderamente hace falta son políticas lingüísticas bien planificadas e implementadas que, junto con los esfuerzos de sus hablantes, garanticen su correcta transmisión de generación en generación. No obstante, y muy a mi pesar, creo que no es posible salvar a todas las lenguas del mundo, principalmente por motivos políticos y económicos.
Todavía hay quien piensa que la pérdida de lenguas es algo beneficioso porque supone una solución al existente caos babélico. Es cierto que vivimos en un mundo globalizado, que promueve la idea de que la diversidad lingüística es un problema, y que así amenaza con imponer una única o pocas lenguas globales. En este panorama, las lenguas minoritarias parecen estar abocadas a perder la partida frente aquellas lenguas con más prestigio. Por ello, se hace cada vez más necesario campañas de sensibilización de la población para la conservación de sus lenguas, esto es, se necesita urgentemente un cambio radical en las actitudes de los ciudadanos hacia las lenguas. Las lenguas son un enriquecimiento y no un problema que hay que resolver. Por lo tanto, resulta fundamental promover, tanto desde la institución escolar como de la sociedad en general, la idea de que todas las variedades lingüísticas son dignas y valiosas, así como una actitud abierta y positiva hacia la diversidad lingüística.
Abril 11th, 2011 at 0:21
Me resulta de alto interés esta entrada al blog, por esto aunque sea tarde me gustaría aportar mi opinión sobre ella y lanzar una pregunta al aire.
Efectivamente nos pasamos los días hablando del multilingüismo, de las competencias que podemos desarrollar en diferentes lenguas y del enriquecimiento personal que esto supondría para todos nosotros. Sin embargo, ¿por qué cuando hablamos de plurilingüismo lo asociamos con lenguas “poderosas”? La importancia de la lengua parece proporcional a la de la nación/naciones hablantes, convirtiéndose esta en moneda de cambio en las transacciones de la actual sociedad global. Aprendemos ciertos idiomas porque nos vemos obligados a ello para progresar y subsistir en el mundo en que vivimos, un requisito para tener acceso a ciertas oportunidades o privilegios.
Podemos entonces distinguir entre el conocer una lengua desde un punto de vista más humanista y aquel conocer que se hace por pura practicidad mercantilista. Entonces hablamos de dos cosas que muchas veces aparecen fusionadas pero que nada tienen que ver. El plurilingüismo europeo es una herramienta política que busca el acercamiento de las naciones y los ciudadanos que conforman la UE para jugar en la Premier Leage de las potencias mundiales. Perdone pero me fascinan los idiomas ¿dónde puedo estudiar búlgaro, gaélico, griego, finés, letón, sueco, eslovaco, polaco…? A nosotros que nos encantan los idiomas y somos lingüistas porqué nos da por estudiar alemán, italiano, francés, portugués… con la gran variedad de que disponemos tan solo en Europa. ¿cuál es la relación entre el prestigio de una lengua y el poder de su nación? ¿No estamos por tanto contribuyendo a este enfoque mercantilista de la lengua dejando de lado su verdadera esencia?
Abril 15th, 2011 at 1:49
Acabo de comentar la entrada de esta semana, y me di cuenta de que la semana pasada no había comentado. Compañeras… ¡perdón! En mi defensa he de decir que fue la semana “cumbre” de las prácticas del Máster…
Ya me había llamado la atención la noticia en el periódico, pero la verdad ha sido muy interesante profundizar en el tema.
Sobre las declaraciones del ministro de Educación… Sísísí… el plurilingüismo es algo muy bonito, pero todos plurilingües en los mismos idiomas: inglés, francés y alemán. Y los niños de Galicia siguen sin tener la oportunidad de explotar la gran ventaja que les supone la lengua gallega para estudiar la de Camoes, los de la Rioja perdiendo oportunidades laborales (me sumo a la corriente económica, porque cada vez más la educación y la economía, como el mismo ministro se encarga de recalcar, van más de la mano) en el País Vasco por no haber estudiado euskera, colegios andaluces con un 40% de alumnos de origen magrebí que no ofertan árabe, etc. etc. etc. Triste.