Venia docendi

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No hace más de un año, las universidades recibieron con espanto la confirmación de la puesta en marcha del Máster de Educación Secundaria Bachillerato, Formación Profesional, Bachillerato y Enseñanza de Idiomas, lo que suponía el rechazo del Ministerio a las pretendidas prórrogas que algunas administraciones casi suplicaban.

Más que una iniciativa, el intento tenía la apariencia de un experimento social que ponía a prueba la capacidad de organización de los centros; caducos y renqueantes algunos y otros con una capacidad de acción muy limitada en pleno proceso de adaptación a Bolonia. Desde entonces, el título ha sido en este primer año un carrusel de despropósitos: encargos docentes a profesorado no cualificado en algunos casos, programas poco relacionados con los contenidos necesarios para los docentes en otros. El descontento del alumnado se ha hecho sentir en muchos centros. Gran parte de los estudiantes requerían una formación sólida que no recibían, otros pocos más parroquianos -chequera en mano, más de papá que propia- exigían el título a cambio de las tasas sin más. Las incidencias están debidamente recogidas en algún portal casi temático.

Pese a esto, los cuarenta años pasados desde la aprobación del CAP -los ecos de la cifra casi dan miedo- invitan a la mesura y a entrever lo que de bueno el nuevo modelo puede ofrecer. Visto con perspectiva no es poco. Está basado en un Real Decreto equilibrado con materias bien dirigidas que crean espacios para el encuentro entre las áreas propiamente educativas y las ramas aplicadas al conocimiento de otras disciplinas: las ciencias exactas, la lingüística, la tecnología, las ciencias sociales en todas sus vertientes. Se insta a la colaboración con los centros de Secundaria, con tutores de prácticas seleccionados, no muy bien remunerados pero entregados a la causa.

Posiblemente, asentado en un buen texto normativo, las universidades tendrán desarrollos propios del título. Algunas harán programas de formación más sólidos y ganarán prestigio como centros de formación inicial. Muchos docentes sensibles encargados de los cursos, abrirán líneas de investigación desde nuevas perspectivas. Quizás como resultado de un incremento de la  demanda, el título se torne selectivo y tenga como efecto -deseado o no, previsto o no – un reclutamiento de mejores docentes con mejores trayectorias académicas. “Llegó el MIR de la educación”, se ha oído. Después de un año ajetreado, las posibilidades están intactas. No puede entenderse, no aún, una ocasión perdida. Al menos… no debe.

Hay quien piensa que las cosas, mejorando, deben seguir el rumbo adoptado en España, que no es el de otros países europeos con los que convergemos en el EEES. Y hay quien insiste, ahora aún más, en que este Máster sería más conveniente cursarlo tras haber aprobado la oposición como requisito obligado para validarla. ¿Tú que piensas?

5 Responses to “Venia docendi”

  1. Evinha de la Torre Says:

    El pseudo-máster que se inauguró este año no tiene de Máster más que las tasas de matrícula que por él tuvimos que pagar. El resto fue un despropósito.
    Esperemos que para el nuevo curso la planificación exista, no como este curso en el que las decisiones y los acuerdos fueron arenas movedizas a diario, en los que cada día se desdecía lo que se confirmara el anterior…Todo muy agitado! De eso no cabe duda!
    Esperemos también que las prácticas sean algo serio, con el tiempo adecuado para hacerlas como se merecen, sin compartirlas con clases teóricas por las tardes en las que los horarios rayaban lo inhumano; que las clases sean impartidas por especialistas en las asignaturas específicas, que la interdisciplinariedad sea algo más que una palabra escrita en las pizarras de todas las asignaturas, etc, etc.
    Decir dos cosas más para acabar: que los que pasamos por semejante odisea tendremos ya un halo heroico para el resto de nuestras vidas y que cualquier formato de máster que se forje en años posteriores siempre será mejor. Peor no hay para donde…y sino que nos lo pregunten a nosotr@s, a los supervivientes del Máster-cap Santiago 2010!!! Santo Tomás, una y nada más!!!!

  2. Tonecho Says:

    De acuerdo en que no debe verse como una ocasión perdida. Pero la CRUE pidió una demora al Ministro (el actual) porque las universidades no estaban preparadas. No habían hecho los deberes a tiempo. Parece que el Ministro las castigó y el precio, como siempre, lo pagaron los alumnos. No hay más que leer el testimonio de Evinha arriba. Es una voz y un argumento que representa a miles de alumnos en toda España. Mucho queda que cambiar para el curso que viene. Pero lo más imporante, es decir, plantearse CUÄNDO debe hacerse este curso de formación para la profesión docente - ANTES O DESPUÉS DE- no parece estar en la mesa de discusiones. Yo opino que DESPUËS.

  3. Angeles Luengo Says:

    Yo también opino que DESPUES. Y no porque me forje ahora esta opinión, visto o visto, un desastre en todas las universidades españolas, sino porque (ya lo creía antes) la profesionalización docente se trabaja mejor con quienes ya están con un pie dentro.

  4. Pedro Ribero Says:

    Yo creo que uno de los fallos ha estado en la ausencia de una sólida colaboración, bien planificada, con el profesorado de secundaria que puede aportar mucho a este tipo de Máster. Hay bastantes universidades que ni los han tenido en cuenta para nada y se lo han guisado y comido con su propio profesorado universitario que, en bastantes casos, ni sabían de qué iba esto ni querían saberlo. No soy optimista para el curso que viene. Las universidades no tiene interés por este Máster, salvo Departamentos muy concretos. El Ministerio menos aún. Ya cumplió.

  5. Javier Louro Says:

    El desastre que Evinha describe tan bien, más o menos igual en todas partes, es porque no ha sido un Master: ha sido un parche entre el CAP y lo que debe ser un Master. O sea, un bodrio. No veo que las cosas se muevan de cara a mejorarlo el año que viene, al menos en las universidades de mi Comunidad. Será más de lo mismo. Una vez que algo empieza mal, sigue peor. Solo cambiando el modelo, visto que no ha funcionado, se puede esperar una auténtica formación inicial del profesorado de secundaria. ¿Antes o después? Yo digo, después. Pero no tengo total seguridad.

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