Las lenguas en dimensiones

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En el sepulcro de Galileo, resumen de su obra humana, se lee un sucinto epitafio: “Yo medí los cielos”.

El afán por medir, catalogar, calibrar y numerar debe tener su origen en la raíz misma de la racionalidad humana. Lo inmaterial, lo incontable y lo infinito ha necesitado siempre de someterse a un rigor contable que diese a los hombres y mujeres una impresión de control, impulsado quizás por el pánico de un miedo a lo incatalogable y asistemático. En el terreno de las lenguas, el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas ha sido un instrumento dirigido a la compleja tarea de medir en escalas la facultad humana por excelencia. Por su origen europeo, por su precisión y base empírica, e incluso por los límites de su influencia y aplicación, más conocido en el continente que en los países anglófonos, el MCERL podría denominarse como el sistema métrico del lenguaje humano: un método de análisis que pone orden y consenso en lo que, sin duda, era un verdadero enredo de escalas,  medidas y pruebas lingüísticas.

Otras de las iniciativas europeas son los modelos AICLE o CLIL, herederos de las antiguas secciones bilingües, que la propia Comisión Europea ha identificado como un sistema alternativo a la enseñanza tradicional de idiomas como lengua extranjera. Tanto los estudios del Consejo de Europa (Eurydice, 2006) como distintos artículos de investigación a la vez que apoyaban el modelo, echaban en falta un estudio que midiese las competencias que los modelos CLIL desarrollan. Este vacío se ha llenado con la publicación del artículo abajo referenciado. Como en tantas otras ocasiones, el OAL cuenta entre sus miembros con autores que han hecho una contribución al desarrollo de la ciencia lingüística, una ciencia que progresa por aportaciones que en su día serán olvidadas en el inmenso piélago de la investigación lingüística pero que constituyen, paso a paso, una mejor comprensión; en este caso, del bilingüismo educativo.

Un resumen de este primer estudio de los niveles de conocimiento que CLIL proporciona puede encontrarse en Universia, que ha querido hacerse eco de los resultados. El texto íntegro publicado por la revista oxoniense Applied Linguistics se encuentra accesible online. Nuestra enhorabuena a Francisco Lorenzo, Sonia Casal y Pat Moore.

11 Responses to “Las lenguas en dimensiones”

  1. Valentín Ojeda Says:

    Hace tiempo que en mi Comunidad, siguiendo tal vez el ejemplo andaluz, también ha puesto en marcha este tsunami europeo de modalidad CLIL. En más de una ocasión, comentando con otros compañeros su desarrollo en varios centros de primaria y secundaria, hemos llegado a la misma duda: si con el profesorado de lenguas extranjeras que tenemos, el desarrollo de la competencia comunicativa en dicha lengua del alumnado en nuestro estado y en nuestra comunidad autónoma no es, ni mucho menos, el deseable; si ser especialista en una lengua extranjera no supone estar formado para dar cualquier otra materia en esa lengua; si el profesorado, competente en ese idioma que imparte otras disciplinas no lingüísticas, no tiene por qué saber cómo se aprende un idioma; y si, en general, no estamos formados para desarrollar un modelo integrado, basado en el desarrollo de competencias y en un modelo inclusivo (que se supone son las orientaciones que marca Europa en educación); es, decir, si somos nosotros y nosotras mismas, sin mayor formación, sin cambio metodológico y curricular, los que vamos a llevar a cabo los programas bilingües… ¿de qué hablamos cuando nos referimos a desarrollar una competencia plurilingüe e intercultural? ¿Más de lo mismo, pero ahora en versión subtitulada?
    ¿No será que se está usando, en muchos casos, la creación de centros bilingües para finalidades diferentes a las de lograr la competencia lingüística en otro idioma?. ¿No será el de seleccionar alumnado y “deshacerse” del que no se desea?
    ¿Y qué sucede con el alumnado que va siguiendo con más dificultad el ritmo “normal”? ¿Tendrá más dificultades en una sección bilingüe? ¿Se tiene en cuenta que el apoyo que se tiene en casa es muy distinto si los familiares dominan la segunda lengua o no?
    Creo que la investigación de estos profesores andaluces responde a bastantes de las dudas que tenía y en plan positivo. Por lo que agradezco se nos haya informado de ello y les transmito mi enhorabuena. Esperemos que cunda el ejemplo y en otras Comunidades se haga una evaluación de este tipo. Falta nos hace a todos.

  2. Raúl Sierra Says:

    Un ex-profesor al que debo haber aprendido mucho y bien, nos decía que un indicador de la calidad educativa puede definirse como “la descripción de una situación, factor o componente educativo en estado óptimo de funcionamiento”.
    Los ‘modelos’ AICLE (no hay ‘un modelo’… hay tantos como…) precisan evaluaciones institucionales que garanticen sus indicios de calidad así como sus propuestas de mejora para alcanzar, algún día, su deseable estado de buen funcionamiento (no me atreveré a decir lo de ‘óptimo’). Yo creo que, en estos caso, la evaluación interna (incluso con medidas de autoevaluación) debe siempre cotejarse con el resultado de evaluaciones externas ¿No os parece? También mis felicitaciones a los tres investigadores de la Pablo de Olavide

  3. José Luis Ortega Says:

    Me parece muy interesante que se evalúe un modelo del que se puede decir mucho (en positivo y en negativo) desde la perspectiva de los resultados.
    El programa tiene, entre sus mayores lagunas, la formación lingüística del profesorado, y de ahí, van surgiendo posibles carencias. Cómo no, esa selección del alumnado entre “los que pueden seguirlo” y los que no, podría ser muy negativa a largo plazo.
    Sobre todo, confío en que los responsables de la Junta tengan en cuenta los resultados publicados.
    Saludos y enhorabuena por el trabajo a los colegas de la Pablo de Olavide.

  4. Manolo Says:

    Ante la necesidad imperiosa de “desasignaturizar” la enseñanza-aprendizaje de lenguas, el enfoque AICLE ha despertado el interés de la comunidad educativa. De ahí que hayan surgido distintos modelos teóricos de aplicación de este enfoque. Hasta este momento, en el contexto español, todo se quedaba en disquisiciones teóricas, mejor o peor argumentadas, sobre la importancia de este enfoque a la hora de incrementar la competencia comunicativa de los estudiantes en las distintas lenguas. Los resultados del estudio andaluz demuestran de forma empírica que el uso vehicular de las lenguas extranjeras es un factor facilitador de dicha competencia.

    Espero que estudios similares (y de otros aspectos relacionados con las redes bilingües) se lleven a cabo en otras zonas del estado español. Son los datos empíricos los que al final deben confirmar o desconfirmar las bondades del AICLE. Enhorabuena a las colegas de la UPO.

  5. Javier Louro Says:

    De todos es sabido que en gestión de proyectos, y CLIL es un macroproyecto educativo europeo, aparte de cualquier otro cosa, la evaluación es un proceso por el cual se determina el establecimiento de cambios generados por un proyecto a partir de la comparación entre el estado actual y el estado previsto en su planificación. Es decir, se intenta conocer qué tanto un proyecto ha logrado cumplir sus objetivos o bien qué tanta capacidad poseería para cumplirlos. Imagino que esta es la idea de estos profesores andaluces (lo siento no he podido suscribirme a la revista, mi Visa no me da para eso, y no he podido leer el trabajo completo). Siendo así, yo también les felicito porque el trabajo de evaluación en centros es arduo por interesante que resulte.

  6. SUSANA Says:

    Felicito a los autores de este trabajo por la importancia que tiene poder tomar decisiones sobre la practica educativa teniendo como base los resultados cientificos.
    Comparto la idea ,que ya comentaba Manolo ,de que el “uso vehicular de las lenguas extranjeras es un factor facilitador de dicha competencia ” y tal vez con estas investigaciones se consiga que la formacion del profesorado de lenguas se oriente de manera adecuada para poder realizar esta nueva tarea que implica muchas otras competencias que ,de momento ,no han sido tenidas en cuenta para la formacion del profesorado de lenguas extranjeras.
    Gracias por vuestra investigacion y sus conclusiones.

  7. P. Couso Tavares Says:

    En definitiva se habla aquí del bilingüismo educativo. Claro está, en Andalucía que es una comunidad de habla monolingüe en términos históricos y culturales. Como podría serlo en Extremadura o Murcia. O en Canarias o en las Castillas o en Madrid. Son Comunidades que buscan sus oportunidades de salida del minifundio monolingüe hacia la diversidad lingüística por la vía de las grandes lenguas europeas: el inglés. francés y alemán, a las que aquí también se alude, aunque sabemos, como los propios evaluadores que han hecho su investigación, que de las tres la distancia entre la demanda y oferta del inglés y las otra dos no resiste comparación alguna. Conozco el Plan de Plurilingüismo Andaluz y su calificativo de “Segunda Modernización”. Me alegro que así sea. Pero no cabe poner en parangón este sentimiento de modernización por medio de la lengua franca global con las políticas lingüísticas del País Vasco y Galicia que, con su modelo de trilingüismo en inglés colocan en pie de igualdad dos lenguas globales -el español mundial y el inglés mundial- con una lengua (vasco y gallego) que tienen una estima y un valor que no está presente en la sociedad de los mercados: solo en las raíces identitarias de sus respectivos pueblos, cada vez más perdidas en el marasmo de la globalización. Por eso el bilingüismo del que aqui se habla no debe confundirse con el bilingüismo de las comunidades históricas (los catalanes tienen claro evitar tal confusión) ni con un trilingüismo que coloca, no a una sino a dos lenguas gigantescas frente a una hormiga. Al fin y al cabo el bilingüismo en Andalucia es el de dos lenguas que compiten a la limón por el primer puesto del podium en la hegemonía mundial. Yo animaría estos investigadores andaluces a plantearse la evaluación de la situación trilingüe en Galicia y País Vasco, de acuerdo con las políticas de sus actuales dirigentes, a ver con qué nos encontramos.

  8. Pedro Ribero Says:

    Todos echábamos en falta el atrevimiento para medir competencias en grupos CLIL. Me sumo a las felicitaciones y se agradece el trabajo que habéis hecho. Saludos

  9. Joaquín Vidal Says:

    La Orden de 17 de abril de 2009 de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, por la que se regula la convocatoria de secciones bilingües, con carácter experimental, en centros sostenidos con fondos públicos de Educación Primaria y de Educación Secundaria de Extremadura indica que “Se tenderá a que el alumnado de las secciones bilingües alcance, en la lengua de la sección, el nivel básico (A2) del M.C.E.R. al terminar la Educación Primaria, y el nivel intermedio (B1) cuando acabe la Educación Secundaria Obligatoria”. Me gustaría saber si la evaluación del alumnado andaluz corrobora que se han alcanzado estos niveles en esa Comunidad. También mis felicitaciones a los responsables del estudio.

  10. Fran Lorenzo Says:

    En respuesta a la pregunta del compañero de Extremadura, el estudio indica que al inicio de cuarto de secundaria una proporción minoritaria pero estimable de los alumnos contaban con ese nivel B1. Si se pudiese hacer una proyección –que no puede ser más que especulativa- podría decirse que una mayoría de los alumnos podrían conseguirlo si no al término de la ESO, en cursos sucesivos del Bachillerato. Estos resultados son congruentes con una evaluación externa del programa basada y realizada en los Trinity Exams para inglés. Para francés y alemán los resultados de los estudios de la Alianza Francesa y el Goethe muestran niveles al final del bachillerato cercanos o superior al B2 en centros experimentales que llevaban diez años con la experiencia. Sí ocurre que hay un progresivo adelgazamiento de los grupos con un número de alumnos que tiende a disminuir. Hay un par de tesis en marcha al respecto que deben ofrecer datos más concretos pronto.
    De todas maneras, si me lo permitís, más que la cuestión de medición de niveles, creo que lo más importante es que el método permite vivir auténticamente la experiencia bilingüe. En las comunidades monolingües esto es muy enriquecedor. También apuntar que hay mucho camino por recorrer y errores de muchos tipos, de planteamiento, de crecimiento, técnicos, etc. que hay que revisar. Aunque también está claro que no hay marcha atrás.
    Gracias por vuestros ánimos y felicitaciones.

  11. Maria Isabel Says:

    Las Comunidades Autónomas con competencias en materia educativa han venido implantando desde finales de la década de los 90 programas de enseñanza bilingüe. Pero el punto de inflexión será en el año 2001, Año Europeo de las Lenguas con redacción del Marco Europeo de Referencia en que se apuesta por un Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras (CLIL/AICLE) con dos objetivos bien definidos: uno, relacionado con el aprendizaje de la materia, el otro, ligado al aprendizaje del idioma.

    Estas redes bilingües que se extienden por la mayoría de los países de la UE brindan a los alumnos la oportunidad de utilizar otras lenguas de forma natural, hasta el punto de que lleguen a olvidarse de que están aprendiendo un idioma y se centren en los contenidos que están aprendiendo.

    El trabajo realizado por estos tres investigadores y avalado por el OAL para medir competencias en grupos CLIL, pretende proporcionar un indicador de calidad educativa, en el que se muestra un efecto multiplicador en cuanto a la competencia idiomática.
    ¡ Felicidades !

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