Hegemonía y pluralidad lingüística

Hemos extractado este texto de la Introducción que los autores hacen a la edición en español de su libro: Lengua, Ideología y Poder. La hegemonía del inglés (D. Macedo, B. Dendrinos y P. Gounari. Barcelona, Graó, 2005, p. 13).
Sin duda suscitará vuestros comentarios y ayudará a crear opinión en nuestro blog especializado.

“Hace algunos años, durante un simposio sobre bilingüismo en la Facultad de Educación de la Universidad de Harvard, un estudiante preguntó a los conferenciantes cómo conciliarían su apoyo ferviente a la educación bilingüe en Estados Unidos con la actual hegemonía del inglés que se perfilaba en el debate sobre cómo educar mejor a los millones de estudiantes no angloparlantes inscritos en las escuelas públicas del país. Antes de que los conferenciantes pudieran contestar la pregunta, un miembro veterano del profesorado universitario de la Facultad, que es un especialista en lengua, preguntó impertérritamente: «Qué es hegemonía?». A esta pregunta, aparentemente ingenua (pero no inocente), la siguió un breve silencio de incredulidad ante la ignorancia de un miembro veterano del profesorado universitario de la Facultad del significado de hegemonía. Analizado en profundidad, a uno no debería sorprenderle del todo que un especialista en lengua de la Universidad de Harvard desconozca el significado del concepto hegemonía, dada la práctica ausencia de cursos en el currículo obligatorio, que expondrían a los alumnos al grueso de la bibliografía, además de tener que tratar con la naturaleza de la ideología, las políticas del lenguaje y la ética. Esta bibliografía dotaría a los estudiantes de lengua y de didáctica de la lengua de la comprensión y de las herramientas críticas necesarias para establecer conexiones entre los estudios independientes técnicos de lenguas y las realidades sociales y políticas en las que este enfoque técnico del aprendizaje de lenguas a menudo tiene lugar. Frecuentemente, a los estudiantes de didáctica de la lengua, en particular, y a los de lingüística, en general, se les obliga a seguir diversos cursos de metodologías de investigación (en su mayoría cuantitativos). De todas formas, estos requisitos no existen para, por ejemplo, un curso sobre la naturaleza de la ideología, que ayudaría a los alumnos a empezar a entender toda la ideología que define y mantiene ese enfoque, a menudo, desvinculado del análisis lingüístico. Todo este proceso de selección, que prioriza ciertos cuerpos de conocimiento y que se opone a otros discursos o los asfixia, está relacionado con algo que va más allá de la educación: la ideología. De este modo, toda la selección y organización de currículo de los estudios de lengua favorece una formación técnica desvinculada, en lugar de cursos sobre teoría crítica que permitirían a los alumnos establecer relaciones entre, por ejemplo, el estatus y el prestigio concedido a ciertas lenguas dominantes (las lenguas de los colonizadores) y la demonización y devaluación de las lenguas llamadas infrecuentes o minoritarias (las lenguas de los colonizados).”

13 Responses to “Hegemonía y pluralidad lingüística”

  1. EQ Says:

    Mi opinión es que hablar de ideología y lenguaje en esos términos, puede falsear el debate. La ideología se basa en el prejuicio y en el dogma, se pretende independiente de la experiencia y de los resultados de su propia acción. En mi opinión, una de las peores cosas que pueden pasar en el campo de la enseñanza de lenguas es “ideologizarlo”, porque eso sería interpretar la realidad según una peculiar “visión del mundo”, partir de aprioris.

    En todo caso, creo que la “ley de Say” es bastante para refutar lo que dicen estos autores: http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Say

    Y, por supuesto, cualquier libro del profesor de Harvard Steven Pinker: http://es.wikipedia.org/wiki/Steven_Pinker

  2. JoséManuel Says:

    Desde una visión neopositivista, de pura racionalidad técnica, es verdad que todo intento de vincular educación e ideología se enfrenta a un problema de despropósito. Y, en ese sentido, la Ley de Say, lo establece como principio de mercado.
    Claro que desde una racionalidad práctica, en términos de Schön o en el planteamiento de Habermas y antes de Dewey, la educación cumple una función crítica -la de la transformación de la realidad a lo largo de la vida- o no es educación. Y en ese conjunto cabe insertar la ‘educación lingüística’ que es, como sabes muy bien amigo EQ, algo diferente a una simple ‘instrucción idiomática’. Al menos esta es mi opinión de momento. Muchas gracias por tu agudo comentario y por la información que en él nos aportas.

  3. EQ Says:

    Desde luego mi opinión no procede de la “pura racionalidad técnica” (y eso, mi buen amigo, lo sé muy bien). El mundo, además, sería muy triste visto desde esa “pura” perspectiva. Pero, ¿de verdad alguien cree que la “racionalidad práctica” puede desplegarse al margen de la “racionalidad técnica”? Eso me parecería un error de bulto.

    En mi modesta opinión, esa “racionalidad práctica” de la que se habla y que conduce a la “transformación de la realidad”, es decir, esa visión ideológica de la educación, tiene el mismo sustento real epistemológico que las promesas de “emancipacion de la humanidad” de hace cien años (o menos). Es pura teleología. Claro que no todo entra dentro de la Ley de Say, pero sí algo no entra en el principio de mercado, ya no puede reclamar “racionalidad”, sino que entra en el terreno de la religión, del dogma, de la ideología…

    Curiosamente, lo que ha pasado en los últimos años ha sido que ha habido un acercamiento entre ambas racionalidades (Pinker es un buen ejemplo). Y este es el camino más fértil a seguir (al menos esta es mi opinión de momento)

    Bueno, no doy la lata más, no quiero ser pesado. Que cada cuál saque sus propias conclusiones.

    Un saludo muy cordial.

  4. JoséManuel Says:

    Gracias. Nos vamos entendiendo. No hablamos de reducir el espectro a una sóla racionalidad. !Claro que sería una barbaridad!. Y estoy con Schön que, muy poco antes de morir, dejó un mensaje claro sobre la necesidad de integrar las tres racionalidades (técnica, práctica y crítica) en un fértil campo de trabajo -fuera del ‘mercado’, je, je- para todo el tercer milenio (el que él ya no pudo ver nacer). Prometo leer a Pinker. Gracias por aconsejarnos…

  5. Toti Says:

    Me vais a perdonar, pero entiendo que no hay nada más permeable a la ideología que la lengua. Como botón - terrible - de muestra, la obra del autor judio Victor Klemperer: LTI. La lengua del Tercer Reich, Barcelona, Minúscula, 2001. En su diario quedaron consignadas las múltiples novedades y variaciones lingüísticas y lexicológicas que la potente propaganda del partido nacionalsocialista introdujo en el lenguaje.
    Por su parte, Macedo, Donaldo, Dendrinos, Bessie y Panayota titulan su libro “Lengua, Ideología y Poder”. Barcelona. Grao(2005). Por algo será…en él plantean los cinco aspectos más importantes para ellos del tema: la política de la intolerancia, es decir la política lingüística de los EE.UU en acción; los discursos europeos de homogeneización en el discurso de planificación lingüística; el colonialismo del “sólo inglés”; el racismo lingüístico que encuentran en el discurso europeo sobre la enseñanza de la lengua extranjera y finalmente el exigir la lengua de la posibilidad: más allá del cinismo del neoliberalismo.
    Como señala David Middleton, «la gente utiliza la ideología para pensar y discutir sobre el mundo social y, por su parte, la ideología determina a su vez la naturaleza de tales argumentos y la forma retórica que adquieren»
    Incluso los que niegan la ideología en el diseño del currículo o de las políticas lingüísticas lo hacen desde una postura ideologizada de aceptación del status quo.
    En cuanto a Say, si seguimos las leyes del mercado, pues la ideología crea necesidades, las cambia, las legitima, las…
    Yo soy ideología cuando opto por unas palabras, fórmulas, rutinas, un comportamiento ritual, un lenguaje corporal, cuando desde el conocimiento de las convenciones que rigen la creación de lengua, de una lengua, opto por cumplir o no los requisitos de la comunicación en esa lengua.

  6. EQ Says:

    Vaya, dije que me iba, pero Toti ha reavivado el tema. Bueno, prometo que ya me estoy yendo. Odio ser pesado.

    En realidad, me resulta difícil discutir lo que dice Toti, porque su discurso es ideológico, es decir, no es racional, es religioso, es decimonónico. Toti repite la clásica falacia de Marx: ”No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.

    Eso es simplemente falso. Antes no lo sabíamos “racionalmente”, pero ahora sí. Toti habla como un filósofo escolástico en la época de Copérnico o Galileo, sigue pensando que el Sol gira alrededor de la Tierra. Está tan imbuído de las falacias hegeliano-marxistas como los escolásticos lo estaban de las proposiciones de Santo Tomás de Aquino. Y no lo culpo: al fin y al cabo, la superstición ideológica ha calado profundamente en millones de personas.

    Pero repito: aunque la racionalidad es plural, si se desconoce la “racionalidad técnica” no se pisará terreno sólido. Y la revolución copernicana hoy en día, por lo que se refiere a las ciencias humanas, pasa por el avance de las ciencias cognitivas (neurociencia, neuroanatomía, psicología evolucionista, teoría de la información, etc.) . Pinker, en “Tabla Rasa” (lectura imprescindible, aunque se discrepe de lo que dice), lo resume así:

    “La realidad social existe sólo dentro de un grupo de personas, pero depende de una capacidad cognitiva que está presente en cada individuo, la capacidad de comprender un acuerdo público de conferir poder o estatus, y de respetarlos mientras los respeten otras personas.”

    Nota final. José Manuel, me temo que fuera del mercado no hay nada. Por un motivo, porque los hechos sociales e institucionales son inseparables del sistema de disposiciones biológicas del ser humano en tanto agente económico. La racionalidad técnica tiene su asiento en la propia mente humana, no es algo ideológico. Vernon Smith y Kahneman recibieron el Premio Nobel de Economía hace tres años precisamente por los estudios que lo demuestran. Es lo que popularmente se conoce como “economía cognitiva”.

    En fin, me voy a dormir. Mi disposición biológica en este momento me pide sueño.

    Un cordial saludo a todos, y gracias por dejarme dar mi opinión en vuestra bitácora.

  7. JoséManuel Says:

    El tema se ha reavivado, en efecto, y yo no quiero alimentar una polémica que se aleja ya algo del tema central de la entrada y deriva en calificaciones de los argumentos de los demás, a veces empleando términos un tanto fuera de lugar como los aplicados a Toti :-) . Por ello, recurriré a un párrafo del discurso pronunciado por George Steiner el día en que recibió el Premio Príncipe de Asturias en 2001, en la modalidad de Comunicación y Humanidades:
    “La autonomía lingüística, la determinación de sus hablantes de preservar su identidad, de mantener vivo su patrimonio presionado por un orden planetario cada vez más estandarizado, también es fuente de odio y de violencia. Poco más de medio siglo después de las masacres y barbaridades suicidas de dos guerras mundiales, cunden los conflictos étnicos en nuestra Europa. En ellos, los idiomas juegan un papel decisivo y atávico. La limpieza étnica -una expresión espantosa- a menudo es organizada y desencadenada alrededor de la limpieza lingüística. Los intereses racistas y totalitarios prohiben la enseñanza, la publicación en lenguas minoritarias. Intentan arrancar de cuajo la fuerza de los recuerdos y de la esperanza inherentes a un idioma. No es en Oviedo donde debo decir más sobre los Balcanes, sobre Irlanda del Norte o sobre tragedias más cercanas a este lugar.
    ¿Cómo resolver estas contradicciones fatídicas? ¿Cómo conciliamos el instrumento imprescindible de la creatividad humana y de la dinámica de la historia, implícita en un idioma, con la necesidad igualmente imprescindible de la convivencia, de la tolerancia étnica y de la cooperación? Sólo la educación, sólo el multilingüismo permitido, alentado en la primera infancia, en las escuelas primarias, ofrece alguna posibilidad de solución. Esta paradoja y problema inextricable tiene una especial importancia inmediata aquí, precisamente, porque el español sólo es superado hoy en día por el angloamericano en cuanto a su carácter expansionista -he ahí el ejemplo de los Estados Unidos Hispanos- y, sin embargo, sufre a la vez amargos conflictos internos y reivindicaciones independentistas locales y el apartheid.”

  8. EQ Says:

    Suscribo la cita de Steiner, uno de los grandes humanistas liberales vivos. Creo que he leído todos sus libros importantes excepto “Grammars of Creation”. La aventura intelectual de “Errata” es conmovedora y ejemplar, y la refutación de las falacias del marxismo, la psicología de Freud y la antropología de Lévy Strauss que hace en el librito “Nostalgia for the Absolute” (trad. en Siruela) es tan elegante como demoledora.

    Por lo demás, no ha sido nunca mi intención usar “términos un tanto fuera de lugar” en mi respuesta a Toti. En todo caso, mis disculpas si no lo he logrado.

  9. JoséManuel Says:

    Gracias. Es fantástico compartir y encontrarse en lo común. Sin duda tus alumnos no lo saben pero tienen a un poderoso intelectual como profesor. !Qué suerte!
    Espero que en esas tierras bajas donde ahora estás el otoño os sea menos duro que lo está siendo en esta España nuestra… (de momento). Buena semana!

  10. Doris Leslie Says:

    Vaya, veo que el pobre Toti no responde, lo haré yo.
    Querido EQ:
    Althusser se opuso a la problemática marxista tradicional que ve en la ideología falsa conciencia, representación deformada de lo real que sería determinada por el lugar ocupado por los individuos a nivel de las relaciones de producción.
    Me saltaré a Gramsci, primer marxista que estableció una problemática no reduccionista de la ideología, para no ser pesada y pasaré a las ideologías como estructuraciones sociales típicas y exclusivamente humanas, cuya formación exige un alto desarrollo de los sistemas de signos, comenzando por el lenguaje. No es tonto lo que dice Toti cuando se define como ideología al comunicarse mediante el lenguaje –que es su ejemplo, por cierto-.
    En un texto de Rossi-Landi, Ideología. Editorial Labor. Barcelona, 1980, pág. 13-18; 29-34, se encuentran dos usos del término ideología: la llamada peyorativa, de la ideología como “pensamiento falso”· (deforme, engañoso) y la llamada descriptiva, de la ideología como “visión del mundo” y como “justificación o promoción de un sistema político”. Se señalan once concepciones de la ideología 1) mitología y folklore; 2) ilusión y autoengaño; 3) sentido común; 4) mentira, deformación y oscurantismo; 5) estafa o engaño consiente; 6) falso pensamiento en general; 7) sentimiento…
    No sé porque EQ ha escogido y le ha adjudicado a Toti la peor ¿sus alumnos permanecen callados mientras él explica teiendo sus llaves de judo? ¡UF!

  11. JoséManuel Says:

    De manera muy simple, y sin seguir por esos derroteros, creo que la indisociabilidad de lengua/s y cultura sustenta a la vez la de lenguaje e ideología. ¿Para qué darle luego más vueltas?

  12. EQ Says:

    Vaya, casi dos meses después me paso por aquí y me encuentro con la respuesta de Doris Leslie. Uf, vaya tela. No sé, me temo que hay quien confunde valor y precio.

    Vamos a ver, lo que he intentado hacer es denunciar cómo la ideología pretende pasarse por “conocimiento científico”. Creo que hay poco acceso hoy día al conocimiento científico y una exposición excesiva a la ideología. Tu comentario, Doris, es un ejemplo de ello. Gramsci y Althusser tienen tanta credibilidad científica como Uri Geller doblando cucharas o la página de horóscopos del ABC. De Rossi-Landi ya ni te cuento.

    Y esto no tiene que ver con progresismo ni conservadurismo, ni con marxismo ni con cualquier otra supersticion. La lógica no tiene ideología ni 2 más 2 se discuten de forma asamblearia. Y quien lo haga, que no espere que se le tome en serio.

    Y después de esto, léase mi comentario de 23 de octubre. Una ideología incapaz de describir adecuadamente la realidad, ¿cómo va a transformar nada?

  13. JoséManuel Says:

    Al hilo de lo que tan bien argumentas, amigo EQ, y en relación a cómo la ideología pretende pasarse por ‘conocimiento científico’, ¿crees que detrás del modelo de ELE que impulsa, por ejemplo, el Cervantes hay más ‘conocimiento científico’ o más ‘ideología'’? No te veas forzado a una respuesta. Un saludo

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