Las lenguas en dimensiones
Sábado, Febrero 27th, 2010

En el sepulcro de Galileo, resumen de su obra humana, se lee un sucinto epitafio: “Yo medí los cielos”.
El afán por medir, catalogar, calibrar y numerar debe tener su origen en la raíz misma de la racionalidad humana. Lo inmaterial, lo incontable y lo infinito ha necesitado siempre de someterse a un rigor contable que diese a los hombres y mujeres una impresión de control, impulsado quizás por el pánico de un miedo a lo incatalogable y asistemático. En el terreno de las lenguas, el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas ha sido un instrumento dirigido a la compleja tarea de medir en escalas la facultad humana por excelencia. Por su origen europeo, por su precisión y base empírica, e incluso por los límites de su influencia y aplicación, más conocido en el continente que en los países anglófonos, el MCERL podría denominarse como el sistema métrico del lenguaje humano: un método de análisis que pone orden y consenso en lo que, sin duda, era un verdadero enredo de escalas, medidas y pruebas lingüísticas.
Otras de las iniciativas europeas son los modelos AICLE o CLIL, herederos de las antiguas secciones bilingües, que la propia Comisión Europea ha identificado como un sistema alternativo a la enseñanza tradicional de idiomas como lengua extranjera. Tanto los estudios del Consejo de Europa (Eurydice, 2006) como distintos artículos de investigación a la vez que apoyaban el modelo, echaban en falta un estudio que midiese las competencias que los modelos CLIL desarrollan. Este vacío se ha llenado con la publicación del artículo abajo referenciado. Como en tantas otras ocasiones, el OAL cuenta entre sus miembros con autores que han hecho una contribución al desarrollo de la ciencia lingüística, una ciencia que progresa por aportaciones que en su día serán olvidadas en el inmenso piélago de la investigación lingüística pero que constituyen, paso a paso, una mejor comprensión; en este caso, del bilingüismo educativo.
Un resumen de este primer estudio de los niveles de conocimiento que CLIL proporciona puede encontrarse en Universia, que ha querido hacerse eco de los resultados. El texto íntegro publicado por la revista oxoniense Applied Linguistics se encuentra accesible online. Nuestra enhorabuena a Francisco Lorenzo, Sonia Casal y Pat Moore.



