
Reproducimos fragmentos de la carta abierta de este ciudadano valenciano donde deja constancia de su preocupación, y de sus puntos de vista, sobre la educación lingüística en su Comunidad:
“Asisto atento y sorprendido, desde hace un tiempo, a la manera en que los temas de educación y lengua se vienen aireando en diferentes ámbitos locales y nacionales y que han sido agitados por vientos tan dispares como la publicación del Informe Pisa en diciembre de 2007, el lanzamiento del Manifiesto por la lengua común (que podría llamarse por el derecho a la educación en la lengua materna) en junio de 2008, la aprobación por la Consellería de Educación de mi Comunidad Valenciana, el 30 de julio, de la resolución por la cual se establecen los requisitos básicos, criterios y procedimientos para aplicar en los centros educativos un programa de educación plurilingüe que permita fomentar una primera aproximación a la lengua inglesa en el segundo ciclo de la educación infantil (Pepei), publicada en el DOGV del 21 de agosto, y la absurda impartición de Educación por la Ciudadanía mediante traducción al Inglés tras haber hablado el profesor o profesora de Filosofía en valenciano o castellano. Una tomadura de pelo de los políticos de esta Comunidad que ha desembocado en incidentes que preludian cosas peores.
Estos hechos me han motivado a compartir de forma abierta las reflexiones y propuestas que sobre estos temas he planteado a la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, y al conseller Alejandro Font de Mora, reivindicando sólo mi condición de ciudadano y padre porque no soy educador ni lingüista, sino un interesado-comprometido, en los temas de educación y lengua, no sólo en relación con mis hijas y los alumnos y alumnas del centro concertado a cuyo Ampa pertenezco desde hace 15 años, sino con los niños y jóvenes del ámbito hispanohablante de Iberoamérica y todo el mundo:
1.- Convencido de la importancia que para la educación, el trabajo y la vida, tiene el aprendizaje y manejo de otras lenguas además de la propia o materna, considero un importante valor añadido el vivir en una sociedad bilingüe como es la valenciana, y valoro el aprendizaje de una tercera lengua e incluso una cuarta, como pueden ser el inglés (priorizada por obvias razones de comunicación global), el francés o el chino.
2.- En aplicación de lo anterior, y conscientes de la insuficiencia del inglés en el colegio de mis hijas y, en general, en los centros públicos, concertados y privados no bilingües de Valencia, como otros tantos padres y madres, con mi esposa hemos procurado que las chicas tengan una buena formación en inglés, la cual, entre acudir a un centro especializado como actividad extraescolar desde los 7 años e ir los veranos a algún país de habla inglesa desde los 15, representa unos elevados costes, inabordables en muchas familias y que podrían reducirse drásticamente con una buena educación trilingüe desde el nivel infantil, que es el laudable y manifiesto propósito del Pepei.
3.- Comparto los puntos débiles de la mencionada resolución que, incluso para expertos, tiene un cierto aire de ocurrencia poco meditada, o sea, de inaceptable improvisación en un programa que tendría que perfilarse en muchos aspectos al no estar precedido por una experimentación previa, al descansar sobre el voluntarismo de docentes y centros, al carecer de financiación para formación del profesorado y al no abordar su implementación en relación con la distribución horaria para el alumnado infantil en los programas bilingües actualmente vigentes, a saber: Programa de Inmersión (PIL), con 23,5 horas en valenciano y 1.5 en inglés; Programa de Enseñanza en Valenciano (PEV), entre 19 y 23,5 en valenciano y 1,5 en inglés; y Programa de Incorporación Progresiva (PIP), con 15 horas en castellano, 8,5 en valenciano y 1,5 en inglés.
4.- Si a unos le preocupa el tratamiento que pueda tener el valenciano en el Pepei y reclaman su primacía sobre el castellano, para otros la preocupación es por el tratamiento del castellano, no sólo en los PIL o los PEV (¿cuántas horas de castellano tienen?) y los PIP, sino en el Pepei y en todos los programas trilingües o cuatrilingües que vengan no sólo en nuestra Comunitat, sino en las otras comunidades bilingües de España, o sea, en Cataluña (¿cuántas horas en castellano han quedado?), País Vasco y Galicia.
5.- Si bien la distribución horaria es el tema cuantitativo por el que pasa necesariamente cualquier programa de educación bilingüe o trilingüe, el aspecto cualitativo es el de los contenidos o asignaturas que se imparten en una u otra lengua, pues los básicos, como matemáticas, ciencias o historia, deben ser impartidos en la lengua materna de los(as) alumnos(as) como en Finlandia y otros países punteros en trilingüismo en la UE. Y esta inquietud es compartida en comunidades monolingües, como La Rioja donde hay una viva preocupación porque en los vientos trilingües que por allí también soplan, se pretende impartir las matemáticas de 1º de la ESO en inglés, con la misma ligereza con la que se pretende impartir aquí Educación para la Ciudadanía en 2º, aunque sin la irresponsable y ridícula manipulación partidista de un tema que debería ser de Estado, tanto o más que la lucha contra el terrorismo o las alternativas a la crisis económica.
El trilingüismo no es un evento, así como la ciudad no es un circuito: se trata de complejos procesos acumulativos y participativos, que requieren de un cuidadoso y continuo planeamiento y de una cultura sólida y compartida que no se construye por decreto ni de un día para otro.”
Cartas así podrían ser escritas desde otros contextos con circunstancias análogas. Cartas con puntos de vista contrarios, también. Lo que nos permite abrir un debate con las respuestas que cada quien daría a cartas de este tipo. Gracias por dejarnos tu parecer.