¡La lengua de impacto!
Sábado, Marzo 29th, 2008

Todo lo que pueda hacerse para procurar la robustez del español u otras lenguas en el mundo se viene abajo como un castillo de naipes en cuanto entran en escena doctrinas como la expresada hace un tiempo por el profesor J. L. A. (no le daremos más publicidad que la merecida) en un periódico relevante. Según su opinión -y la de otros muchos colegas-, el inglés debería ser la lengua ‘habitual’ de la investigación en España, y, como todavía no hemos llegado a tan venturoso estado, es natural que nos falte un poco para lograr la ‘excelencia’ por todos apetecida.
Ya comentamos aquí en otra ocasión los avatares por los que pasan muchos profesores universitarios que han de publicar sus trabajos en revistas de impacto para optar a la condición de miembros ‘aceptables’ de la comunidad científica. Las revistas indexadas en los repositorios que tienen tal impacto exigen mayoritariamente los artículos en inglés. Pero no ese inglés que le sirve a uno para sentirse ciudadano del mudo, e incluso -ahora- para dar en esta lengua las clases de cualquier materia universitaria no lingüística. Para nada. Se trata del nivel de inglés de los mejores académicos y no te basta con pagar ni 5 ni 6 traducciones una tras otra. Has de ingeniártelas de otro modo. Tampoco, al parecer, sirve otra lengua como el francés. Según comentaba una evaluadora para el ámbito de las ciencias sociales, sólo se obtendrá un resultado positivo si entre los trabajos presentados hay algunos en ‘inglés’ porque es inconcebible que un investigador universitario no publique hoy en esta lengua.
Es cierto que en algunas disciplinas esto forma parte ya de los hechos consumados, pero en otras (entre ellas casi todas las de ciencias sociales, jurídicas y humanidades) el cosmopolitismo paleto de J. L. A. no aseguraría excelencia alguna -cualquier cosa que sea lo que designe esta palabra-fetiche- y favorecería tan sólo un ominoso régimen colonial. El cultivo de muchas ramas del saber exige una riqueza léxica y retórica que ninguna lengua franca puede proporcionar, salvo que la investigación se trivialice o se convierta en un remedo grotesco de lo que se hace en el mundo anglosajón (que acaso sea lo deseado por algunos). Quizá si habláramos holandés o finés estaríamos condenados a cambiar de lengua cada vez que nos propusiésemos ciertos empeños, pero me parece que los hablantes de una lengua universal como el español no vamos, de momento, a dar satisfacción a quienes piensan como el citado profesor. Si para ser aceptado un articulo científico en una revista de impacto, ha de estar redactado en perfecto inglés ¿qué cultura estamos favoreciendo?





