El reto de las universidades trilingües
Sábado, Febrero 23rd, 2008
En algunas de nuestras Comunidades autónomas (Cataluña, Andalucía, Pals Vasco, Galicia, entre otras) la carrera por alcanzar un horizonte multilingüe en la estructura de sus universidades ha acelerado su ritmo en estos últimos meses. Por el interés del tema en un momento de transformación de las titulaciones universitarias, y por la polémica suscitada con las maneras de aplicar esta modalidad universitaria de AICLE (¿sólo en inglés? ¿con incentivos económicos y/o académicos al profesorado que participe?, ¿con…?) reproducimos hoy aquí un punto de vista más que, esperamos, ayudará a nuestros lectores a comprender por dónde van los tiros. Se trata de un artículo de la Vicerrectora de Promoció Lingüística de la Universitat Pompeu Fabra publicado en El Periódico hace unos días:
«Esta vocación de garantizar un dominio académico en lenguas dentro del nuevo Espacio Europeo de Enseñanza Superior es muy positiva, y es lo que queremos. Eso sí, en la universidad no quisiéramos ni pasar a ser partícipes de la excesiva obsesión social con el tema ni quedarnos simplemente en las palabras. Hoy en día, sabemos cómo debe hacerse, y sabemos el tiempo y el dinero que eso comporta.
¿Cómo hay que hacerlo, pues? Una primera solución viene de la mano de las Escuelas Universitarias de Idiomas (EUI), que, como han hecho hasta la fecha, pueden ocuparse de formar a los estudiantes con necesidades de refuerzo en el inicio de sus carreras. Posiblemente habrá que hacer un esfuerzo suplementario para llegar por completo a los niveles adecuados para las nuevas exigencias en lenguas de los nuevos grados universitarios, y las EUI son el espacio natural para hacerlo. ¿Qué diferencia a las EUI de las igualmente prestigiosas Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI)? La distancia física de los centros universitarios, la heterogeneidad de los grupos, y, una cuestión principal, su precio público, dado que las EOI están subvencionadas.
Las EUI no han tenido nunca una financiación subvencionada. Si ahora hablamos de la exigencia del conocimiento de inglés, y esta se plantea como recomendación, debería ser el corte igualitario: tendría que venir con un pan debajo del brazo, y para estas estructuras ya existentes, gran activo del sistema catalán que forman a miles y miles de universitarios cada año, tendría que haber un buen trozo. Nuestros estudiantes ya tienen bastante con el esfuerzo académico; no les carguemos, además, con el financiero.
La segunda solución pasa por una política lingüística universitaria bien fundamentada y eficaz. Y, cuando hay que poner los fundamentos para una política de lenguas en la universidad, hay que ir más allá del inglés. En primer lugar, y fundamentalmente, está el catalán: nuestra lengua propia, lengua madre de la institución universitaria en Catalunya, que la universidad tiene el deber de promover y proyectar, ahora internacionalmente. También está el castellano, lengua oficial, y primordial para atraer alumnado que la conoce, bien como primera lengua o bien como segunda. Y están las demás lenguas que, pese a no ser internacionales por excelencia, son lenguas de países vecinos, o lenguas con una tradición en nuestro país, o lenguas de comunidades recién llegadas. Es el caso del francés, el alemán y el italiano, o bien el ruso, el rumano, el árabe, el chino, etcétera, que tanta necesidad de puestos de trabajo generan actualmente. Estas lenguas nos definen un escenario en el que el catalán tiene más sentido que si nos limitamos a situarlo solo junto a las grandes: inglés y español.
Hablamos, por tanto, de una política de fomento del multilingüismo, no solo del inglés, en la que el catalán es la lengua central. El multilingüismo, algo más amplio que el trilingüismo catalán-español-inglés, es la realidad de la calle, de las aulas de todos los niveles escolares, y es el horizonte educativo universitario en tanto que recomendación europea. Junto a las EUI, los servicios lingüísticos universitarios, con actuaciones tradicionalmente relacionadas con el catalán, la dinamización y la terminología, están trabajando ya con esta proyección, no solo catalana, sino también multilingüe. En la UPF, todas estas iniciativas están recogidas en el Plan de Acción por el Multilingüismo (PAM), que ya ha empezado su despliegue.
¿Y por qué el multilingüismo? Conocer lenguas prepara para la posibilidad de estudiar en el extranjero con programas de movilidad tipo Sócrates-Erasmus, y más tarde permite trabajar en todas partes o, sin moverse, en empresas internacionales: es decir, fomenta la inserción laboral de nuestros graduados universitarios. En su reciente estancia en Barcelona, el comisario europeo de las lenguas recordaba que “para la sociedad, y especialmente las empresas, el inglés ya es solo un requisito, y lo que desean es que el candidato domine un segundo idioma extranjero“.
Nuestro horizonte, compartido por las otras universidades catalanas, es una universidad en la que el debate de la lengua sea el debate de las lenguas. Si antes saber lenguas era solo para los estudiosos y especialistas, ahora, en esta época de construcción europea, las lenguas son para todo el mundo: el catalán como necesidad ineludible, el inglés como necesidad básica que se da por supuesto, y las otras lenguas como valores añadidos».
¿Cómo lo ves? Ya nos dices…





