Valenciano y personalidad valenciana
Sábado, Enero 26th, 2008
Pocos dudarían en aceptar que el término ‘lengua valenciana’ es la denominación histórica y popular de las hablas románicas que se extienden a lo largo del antiguo Reino de Valencia. Lingüísticamente la lengua valenciana es un continuum dialectal que se extiende desde Perpiñán (Francia) a Guardamar del Segura (Alacant). Por compromiso científico (no por tradición popular) la lengua neolatina hablada en todos estos territorios se denomina internacionalmente ‘lengua catalana’. Claro que la mayoría de los valencianos nunca han aceptado como propia la denominación lengua catalana. Las razones que justifican el uso del término valenciano por el de catalán se encuentran enraizadas en la ‘personalidad valenciana’ contraria a un apelativo que -para el valenciano medio- connota pertenencia o subordinación a la nación catalana.
Un concepto, el de personalidad valenciana, que se intenta rescatar en la actualidad a modo de cielo protector ante dos fenómenos de ámbito intercultural que crean preocupación en la Comunidad: el cambio generacional y los flujos migratorios. Un miembro del Consell Valencià de Cultura describía así la situación:
«En nuestro país, el primer plano, el más visible, es superficial, con un gran componente afectivo y, muchas veces, lúdico: Fallas, Fiestas, “Moros y Cristianos”, diversas formas de “fiestas” de toros, procesiones más o menos religiosas, etc. En todo este campo las tradiciones están muy arraigadas y, según creo, no necesitan defensa. Según los testimonios de diversas Autoridades municipales que han comparecido en el CVC, los inmigrantes de los grupos latinoamericano y centroeuropeo se suman con entusiasmo a todos estos festejos y, estoy seguro de que no tardaremos en ver una “Falla Ecuatoriana” o algo así. Lo único que estos ciudadanos quieren, y parece una petición absolutamente razonable, es que, además de celebrar nuestras “tradiciones”, puedan celebrar también las suyas, que acabarán, si somos inteligentes, siendo también nuestras. Es una impresión generalizada que el colectivo de ciudadanos inmigrantes musulmanes tiene una actitud algo más distante frente a este plano superficial de nuestra sociedad. Probablemente se debe a que ellos se toman su religión muy en serio, lo que contrasta mucho con la actitud general de nuestra sociedad, que tiende a superficializar el culto, pero creo que, cuando obtengan aquello a lo que tienen tanto derecho como nosotros (No olvidemos que todos somos, por igual, “miembros de la Comunidad Valenciana”), respeto para sus creencias y cultos, tiempo libre para sus fiestas y celebraciones, espacio para sus templos y mezquitas, etc., los conflictos serán mínimos o inexistentes.»
Más adelante, para referirse más concretamente a la ‘dimensión comunicativa’ de la personalidad valenciana, señalaba:
«La Acadèmia, mal que bien, va haciendo su trabajo, la Llei d’Ús i Ensenyament sigue siendo un instrumento muy útil para promocionar el estudio de la lengua […] Confiemos en que el nuevo y deplorable fenómeno descrito por algún alcalde en el CVC de que los niños “autóctonos” van a las líneas en valenciano de los colegios públicos para diferenciarse de los inmigrantes, pueda reconducirse y convertirse en el hecho de que la mayoría de los niños, en general, “van a las líneas de valenciano porque son las mejores”. Ese es, en mi opinión, el único camino posible: Convertir al valenciano en la lengua “de prestigio”. Por otra parte, que no se preocupe nadie; el castellano lo conocemos y lo conoceremos todos, nos guste o no.»
¿Cómo lo ves? Sin duda la lectura (parcial o completa) del texto te sugiera algo que comentarnos. Ya sabes, es nuestro Punto de Observación y un lugar libre de encuentro de opiniones sobre los temas que nos unen y nos separan en el ámbito de las lenguas y las culturas.



