Palabras y mundos. Informe sobre las lenguas del mundo
Domingo, Diciembre 30th, 2007
Se trata de un informe promovido por la UNESCO y por el Gobierno vasco que nos recuerda el valor de la diversidad lingüística y los riesgos de extinción que amenazan a muchos idiomas. Extractamos un comentario de J. A. Millán publicado al poco de ver la luz el libro:
«Las lenguas constituyen el patrimonio cultural más valioso de la humanidad. Esta primera frase de la obra -que justifica, en cierto modo, todo su desarrollo- puede no ser compartida por todos los lectores. Aun dejando de lado la siempre enojosa comparación (¿es más valiosa la lengua que la música o que el patrimonio monumental?), muchas personas no estarán de acuerdo. Para ellas una lengua es sencillamente un contenedor, un medio de transporte, y por tanto ven absurdo que alguien prefiera viajar por un camino estrecho en vez de por una autopista, en un pequeño coche en vez de en un poderoso avión… Y sin embargo, hay gente que legítimamente prefiere las opciones minoritarias. Un propósito complementario de este informe -promovido por la UNESCO y por el Gobierno vasco- es combatir opiniones extendidas y altamente ideologizadas: la diversidad de lenguas es un obstáculo para el progreso, la enseñanza multilingüe crea peores estudiantes, o las lenguas sin gramáticas escritas son inferiores.
No se sabe exactamente cuántas lenguas hay en el mundo: no siempre es fácil distinguir una lengua de un dialecto o variante. La cifra consensuada es de 6.000 y es probable que la mayoría desaparezcan en el presente siglo. Este libro describe la situación de las distintas lenguas en aquellos factores útiles para evaluar su riesgo de extinción, y termina con consejos para quienes pueden actuar: organizaciones o gobiernos.
Algunos lectores encontrarán, sin ninguna duda, enojosa la insistencia sobre el carácter identitario de la lengua (cuando en muchos lugares lo que uno querría es que se pudiera ejercer sencillamente la ciudadanía, con independencia de qué identidad, o ausencia de ella, elijan sus habitantes). Otros se sorprenderán por un discurso que atribuye vidas, muertes y derechos a las lenguas (con expresiones como “lenguas asesinas” o “respeto a las lenguas“). En todo caso -piensan muchos- quienes tienen derechos son los hablantes. Pero toda persona culta, y más si es hablante exclusivo de lenguas mayoritarias, debería asomarse al universo de las lenguas poco extendidas en el mundo. Y considerar que sus hablantes pueden tener una vida mejor al utilizarlas, y el resto del mundo beneficiarse de esta riqueza.»
Si ya has leído el libro tal vez nos pueda dejar tu opinión. Si no lo has hecho puedes igualmente comentar la reseña de Millán.





