Un curriculum largo y estrecho
Sábado, Octubre 27th, 2007
La finalidad curricular, como la de la buena alimentación, no es engordar el conocimiento. Aún así el menú largo y estrecho no acaba de cuajar entre los hábitos del buen hacer curricular como tampoco en los del buen jantar. En lo que a lenguas se refiere, no sólo hemos tratado de meter “todas” las actividades de lengua (comprensión oral, comprensión escrita, expresión oral, expresión escrita, interacción oral, interacción escrita, mediación oral, medicación escrita, etc.) en cada curso reglado, desde el primero de Primaria, sino que hemos procurado meter más y más lenguas, aunque en algunos casos sean unas a costa de otras. Y ante un engorde curricular que cualquiera advierte como síntoma de una dieta malsana surgen, inevitablemente, las propuestas de una cura adelgazante.
A veces las propuestas provienen de los propios responsables de las Administraciones educativas. Cuando ante un informe internacional (digamos PISA, por ejemplo) nos ponemos colorados con los resultados del dominio lingüístico del alumnado de una lengua considerada de comunicación ambiental plena, la clase política -a modo de estampida provocada por el pistoletazo mediático- reacciona engordando las horas en esa lengua a costa de lo que sea. Más de lo mismo; si no llega con una taza de caldo… toma siete.
Otras veces, casi siempre desde el posicionamiento de los políticos sin clase, las reacciones se mueven en una dirección muy diferente. No esta de más recordar que, en plena época de la transición democrática en España, con motivo de la discusión de los primeros intentos de transformación del planteamiento curricular y de la mayor presencia de los idiomas en el sistema escolar, L’Avui recogía una propuesta que enseguida tuvo eco en otras comunidades históricas. El argumento se planteaba más o menos así: Imaginemos que 3 lenguas son demasiadas en un diseño curricular, donde el tiempo escolar es escaso y tiene sus límites, y tenemos que optar por solo dos de ellas, ¿cuál sobraría? Las opciones que se daban eran tres:
- a) Español e Inglés a costa de no incluir el Catalán, Gallego, Vasco…
- b) Catalán, Gallego, Vasco… y Español a costa de no incluir el Inglés.
- c) Catalán, Gallego, Vasco… e Inglés a costa de suprimir el Español.
No hay duda que detrás de cada una de estas opciones hay razones sociolingüísticas, sociopragmáticas y, sobre todo, políticas. No son difíciles de adivinar para el lector o lectora. Lo que tal vez sea más duro de percibir es que en la España actual, casi 25 años después de que esta polémica fuese motivo de atención por parte de importantes tertulianos, sigamos debatiendo con los mismos argumentos la apuesta por uno de esos tres modelos de adelgace del curriculum. Siguen ahí muy vivos, se quiera creer o no.
¿Será que no es posible un curriculum largo y estrecho que evite el dilema de la potenciación de dos lenguas frente a la marginación de una tercera y una cuarta?
Nosotros creemos que sí es posible. ¿Tú como lo ves? ¿Nos lo cuentas?



