Lenguas: sin sexo ni destrezas
Sábado, Abril 28th, 2007Hoy se clausura en A Coruña el V Congreso Estatal de las Escuelas Oficiales de Idiomas de España (Mosaico de Lenguas y Culturas) en el que hemos estado algunos miembros del OAL. Magnífico Congreso. Felicitaciones para los organizadores y los asistentes que han puesto de relieve un alto nivel de compromiso con los avances en el mundo de los idiomas.
No se ha hablado de sexo (¡uff, qué alivio!) pero si salió el tema de las destrezas de la lengua. Y una vez más hubo que insistir en que las lenguas no tienen sexo ni destrezas. El sexo y las destrezas son de quienes las usamos. Las lenguas tienen género y, para realizar las tareas en las que precisamos de un intervención lingüística (en determinados contextos, bajo diversas condiciones, en relación a estos o aquellos ámbitos, etc.) ponemos en juego unas u otras ‘actividades’. La actividad de comprender oralmente o por escrito, la actividad de decir o escribir, la actividad de conversar, la actividad de chatear u otras formas de interacción escrita, la de mediar entre lenguas o interlocutores de distintas lenguas… En el desarrollo de esas actividades ponemos en juego nuestras capacidades, nuestras ‘destrezas’, en el desempeño de cada una de ellas.
Del género de las lenguas ya hemos hablado en una entrada de hace algunas semanas (ver más abajo), por lo que no volveremos a ello. Pero sí nos interesa hoy resaltar lo segundo: las destrezas. Y es que si seguimos poniendo ‘atributos’ a las lenguas, de los que las pobres no tienen culpa, no se sabe a dónde iremos a parar. No es extraño que un día alguien les ponga corazón y sentimientos.
Y es que, a pesar de la preclara y consensuada percepción que nos da el Marco europeo común de referencia sobre la cuestión de las destrezas y habilidades (saber hacer) como competencias generales del individuo, seguimos deslizándonos por la pendiente de las ‘cuatro destrezas lingüísticas’ con las que la formación del siglo XX se empeñó en seducirnos. Ni son cuatro ni son destrezas lingüísticas. Disculpen la insistencia. Las actividades de lengua en las que ejercemos nuestros usos son muchas más y las destrezas las ponemos los usuarios, y por ellas se miden nuestras competencias. Pues aún así, seis años después de disponer de un Marco de referencia, observamos que el Decreto sobre el currículo de las enseñanzas de idiomas de régimen especial en España sigue aludiendo, en sus criterios de evaluación, a las competencias propias de los respectivos niveles “para cada destreza…”: comprensión oral, expresión e interacción oral, comprensión de lectura, expresión e interacción escrita. Y se publicó ¡en enero de este año! Pero no es todo. Lo peor está por venir: al final del Decreto se especifica que “las calificaciones en las enseñanzas de idiomas de régimen especial se expresarán en los siguientes términos: Apto o No Apto”. Pues vaya un modo de hacer transparente y visible (al propio usuario, al empleador, etc.) lo que encierra el perfil competencial del poseedor de ese certificado. Para ese viaje…
Claro que no es un caso único. A finales de 2006 la Xunta de Galicia publica un documento de descripción de habilidades y contenidos adaptados al Marco (Niveis de competencia en lingua galega) destinado a la clarificación sobre el nuevo modelo de Certificado de coñecemento de lingua galega (Celga 1, Celga, 2, etc.) que establece los cinco niveles competenciales de acuerdo con las habilidades de: comprensión oral, comprensión escrita, expresión oral y expresión escrita. Ni una más ni una menos.
Disculpad la impertinencia pero ¡es que no se puede dejar colar ni una! ¿No os parece?

