Interculturalidad y sociedad digital
Sábado, Noviembre 25th, 2006Comunicarse es, seguramente, la finalidad principal de la lengua. Sin embargo, la lengua puede ser también el obstáculo más claro para la comunicación. Cotidianamente surgen dificultades entre las diversas culturas y naciones, no sólo por el problema de traducir con precisión de una lengua a otra, sino también por las connotaciones culturales de frases y palabras. Un ejemplo característico en el contexto europeo es la palabra “Federal”, que para el súbdito de una federación significa una forma de gobierno basada en la transferencia de competencias y, en cambio, para el de un estado unitario significará probablemente la imposición de otro nivel de administración más lejano y centralizado.
Cuando la aplicación de los conocimientos lingüísticos permita dar un mejor apoyo a los traductores, por medio de diccionarios electrónicos, tesauros y otros recursos lingüísticos, y cuando finalmente se haga realidad una traducción automática de gran calidad, los obstáculos disminuirán. Los acuerdos de todo tipo, políticos o comerciales, se redactarán mejor y con mayor rapidez en varias lenguas. El trabajo internacional será más eficaz y podrá contribuir a él un mayor número de personas.
Un ejemplo de proyecto que está contribuyendo con éxito a mejorar las comunicaciones es la interconexión de las fuerzas policiales de] norte de Europa a través de un lenguaje controlado y delimitado, que puede traducirse automáticamente en tiempo real. Este tipo de sistemas no sólo contribuye a prevenir y detectar los delitos internacionales, sino que además ayuda a los servicios de urgencia a comunicarse eficazmente cuando se produce un incidente grave.
Uno de los campos en los que la ingeniería lingüística tiene hoy mayor repercusión es en la utilización del lenguaje humano, especialmente el habla, para dialogar con las máquinas. La interacción a través de la voz amplía la utilidad de los sistemas y servicios. Así mismo, contribuye a que los servicios estén al alcance no sólo de quienes saben informática sino también de cualquier persona sin conocimientos especiales. Este aspecto de la accesibilidad es fundamental en una Europa democrática, abierta y equitativa que se suma a los beneficios de una sociedad digital.
¿Es esto una forma intercultural de vivir?
Se suele poner como buen ejemplo de los servicios que presta una ‘sociedad intercultural y digital’ el caso del asesoramiento jurídico automatizado. El acceso de los ciudadanos a la justicia se está convirtiendo en un grave problema en muchas sociedades, en las que los costes del abogado y del proceso están sólo al alcance de los más ricos o de quienes pueden disfrutar de asistencia letrada. Podrían utilizarse técnicas de carácter lingüístico no sólo para proporcionar un asesoramiento basado en la comprensión del problema y en el análisis de las normas de derecho pertinentes, sino también para comprender una descripción del problema realizada en lenguaje natural y proporcionar asesoramiento, como lo haría un abogado, oralmente o por escrito. Dichos servicios podrían ponerse a disposición de los ciudadanos por medio de quioscos situados, por ejemplo, en los tribunales o en las oficinas de correos. Este tipo de aplicación puede utilizarse también para informar a los ciudadanos sobre las prestaciones de la seguridad social y las ofertas de trabajo, así como para proporcionar una interfaz comprensible y fácilmente manejable para que la administración resulte más abierta.
Los sistemas capaces de comunicarse de modo interactivo con sus usuarios mediante el lenguaje humano desde puntos de acceso situados en lugares públicos o desde el propio domicilio, a través de las redes telefónicas o de la televisión por cable, están modificando la naturaleza de nuestras democracias. Se nos dice que existirá la posibilidad de participar en la toma de decisiones, gracias a la mayor disponibilidad de información presentada de forma comprensible y objetiva, y a la posibilidad de recoger opiniones en una escala muy amplia. Y vemos, cada día más, cómo la aplicación de las tecnologías lingüísticas ayuda a muchas personas cuyas vidas se ven afectadas por algún tipo de discapacidad. Los ordenadores dotados de sistemas de comprensión, capaces de escuchar, ver y hablar, nos ofrecen nuevas oportunidades para acceder a los servicios desde el hogar y para integrarnos en la vida profesional.
Sin pecar de desconfiados, sólo de prudentes, tenemos la impresión de que no todo puede tan maravilloso como parece. ¿Qué puede ocultar esta nueva visión ‘digital’ de la interculturalidad?