‘Difusión’ cultural y ‘diversidad’ cultural…
Sábado, Septiembre 30th, 2006China ha publicado no hace mucho tiempo una Web que ofrece lecciones gratuitas de chino y el material necesario para promover el estudio y uso de la lengua en el extranjero. El sitio incluye presentaciones audiovisuales, ejercicios interactivos y consejos para los profesores de chino mandarín, con fotografías y descripciones de iconos culturales como la Gran Muralla, el actor de kung fu Jackie Chan y la estrella de la NBA Yao Ming. Muchos de los ejercicios se centran en el pasado místico e imperial del país asiático, incluyendo frases prácticas como “como puedes ser un héroe si estas desarmado“. Sin duda, China está ansiosa por expandir su influencia cultural junto con su creciente poder económico, y también esta creando una red de “Institutos Confucio” alrededor del mundo para promover su cultura.
En cierto modo, este asunto nos recuerda aquellos tiempos en que el aprendizaje del Inglés se vinculaba, desde los libros de trabajo o desde la decoración del aula, a formas de vida (el ser, el decir, el poseer, el comportarse…) de cierta clase británica (no precisamente la de los portuarios de Liverpool) y a iconos apropiados al mundo del turista (Palacio de Buckingham, Big Ben y Houses of Parliament, etc.). Claro que lo que decimos del Inglés ocurría igual con el Francés y, más modernamente, lo seguimos viendo en muchos materiales y en muchas aulas de ELE (Cibeles, Museo del Prado y españoles de sol, cañitas y siesta nunca faltan).
Uno se pregunta si esta asociación de una lengua a una determinada cultura del pueblo que la habla (los mitificados hablantes ‘nativos’) resulta adecuada y pertinente en el siglo XXI: el de la sociedad del mestizaje. Porque, por relevante que sea, por ejemplo el Palacio Real de Madrid en términos culturales para las gentes del país de pertenencia, o para los madrileños, ¿qué valor tiene su representación en intercambios comunicativos entre estudiantes alemanes y franceses que deciden hablar en español como segundo idioma común de ambos en algún tipo de encuentro propio de su movilidad? Y ¿qué representa la Tower of London para una conversación ocasional en inglés entre italianos y portugueses que desconocen la lengua del otro y recurren al English como ‘lengua franca’?
Dicho de otro modo, ¿en que medida estamos apoyando la construcción y la vivencia de la interculturalidad europea en las clases de idiomas desde metodologías que vienen de otros tiempos más ‘culturales’ pero menos tolerantes con su diversidad? Que lo hagan los chinos… sus razones tendrán… y parecen resultar evidentes. Pero que lo sigamos haciendo los europeos… ¿?