Plurilingüismo en Europa: Expectativas incumplidas
Sábado, Julio 17th, 2010
Llegamos al final del curso escolar en los países europeos. Un buen momento para la reflexión antes de generar nuevas ilusiones para el que viene. Más que el anterior, 2010 se ha caracterizado por el gran desarrollo institucional del tsunami del ‘bilingüismo a la europea’ en la mayoría de nuestros sistemas educativos: el CLIL. Ya son cada día menos, pronto nadie, quienes utilizan términos como AICLE, EMILE, Integriertes Fremdsprachen- und Sachfachlernen, etc. CLIL ha triunfado. Igual que han triunfado los bilingüismos de Estado: lengua oficial (o lenguas oficiales) + inglés. Europa es más que nunca una gran comunidad de pueblos, rica en su diversidad de lenguas y culturas, que se desliza de manera imparable por la pendiente de un nuevo estatuto de bilingüismo global que, lenta y progresivamente, minoriza las opciones de abrazar la esperanza de una ciudadanía con competencias plurilingües, aunque en una tercera o cuarta lengua solo sean parciales.
Vivimos en países democráticos, algunos de larga tradición, que desarrollan su existencia cotidiana bajo la dictadura de los mercados. Y los mercados han dicho que la lengua de estima, a la que nadie debe renunciar, es el inglés. Esa es la realidad, lo demás son visiones románticas trasnochadas. Es lo que piensan y dicen sin pudor los que sirven de correa de transmisión al mensaje de los implacables mercados.
Quienes, desde nuestra emociones e ilusiones creímos en una Europa de la cultura y el conocimiento, orgullosa y respetuosa con su unidad de diferencias, tolerante y flexible, abierta al diálogo en el encuentro intercultural, deseosos de impulsar la educación lingüística plural como la mejor manera de conseguir una mayor cohesión social, hemos perdido el sentido de la realidad. Nos sentimos perdidos en la soledad de la sinrazón. No entendemos que las invisibles pero férreas manos de los mercados tomen decisiones por nosotros, acostumbrados a un mundo de acuerdos democráticos.
Por eso solo nos queda recordar, para no olvidar, lo que pudo haber sido y no fue. Desde nuestras democracias, los Estados miembros de la Unión a través de las sinergias de diferentes grupos de agentes sociales expertos (lingüistas, politólogos, economistas, intelectuales, educadores, sociólogos, etc.) han ido adoptando acuerdos en materia de educación lingüística que fueron suscritos por sus respectivos responsables de gobierno. En 1995, con motivo del Libro Blanco de la Comisión Europea (Libro Blanco sobre la educación y la formación. Enseñar y aprender –Hacia la sociedad cognitiva) cobraba fuerza el concepto de 2 + 1 (dos lenguas europeas añadidas a la lengua inicial; 2 + 2 cuando hay un bilingüismo de partida). En la reunión del Consejo en Barcelona, en 2002, hubo que volver a recordarlo porque el incumplimiento de esta Recomendación era ya manifiesto. La Europa multilingüe estaba ya abrazando un bilingüismo de mercadillo sustentado sobre la hegemonía del inglés.
La Guía para el desarrollo de las políticas lingüísticas educativas en Europa: de la diversidad lingüística a la educación plurilingüe, en su versión definitiva de 2007, volvía a insistir en la fuerza y necesidad de este concepto en el terreno educativo.
Y 2010 cierra sus políticas educativas, en España y otros países de la UE, con un bilingüismo o trilingüismo a imagen y semejanza del dictado de los mercados. Se han incumplido la expectativas en torno a una ciudadanía Europa con competencias plurilingües que vayan más allá del inglés como lengua única. La paradoja es que el Informe ELAN (Effects on the European Economy of Shortages of Foreign Language Skills in Enterprise), resultado de una investigación contratada por el CILT británico en 2006 revela que no es suficiente con hablar una lengua como el inglés para poder entrar en un mercado extranjero. Y el Informe English Next (Why Global English may mean the end of ‘English as a Foreign Language’) que D. Graddol realiza por encargo de The British Council insiste en que “English is not enough”. ¿Qué será de las competencias interculturales en una Europa anglofilizada? ¿Serán nuestros ciudadanos del mañana individuos bilingües bi-culturales? ¿Era esa la Europa que queríamos construir? Pobre Europa. ¡Mucha suerte!









